El material nuclear y el radiactivo es un imán para grupos con intenciones malignas

10 Febrero 2020

Crece la preocupación por las amenazas que se ciernen sobre el material nuclear: desde los ciberataques al tráfico ilícito, el material nuclear y el radiactivo. Una declaración adoptada en Viena por más de un centenar de países trata de abordar los peligros y recuerda que la responsabilidad de la seguridad sobre ese material recae por completo en los Estados. También reafirma la necesidad del desarme nuclear.

Preocupados por las crecientes amenazas que se ciernen sobre las centrales nucleares y el material radiactivo, como los ciberataques, ministros y representantes de 140 países han adoptado este lunes una declaración para contrarrestar el peligro terrorista en el marco de una conferencia del Organismo Internacional de la Energía Atómica.

“El material nuclear y radioactivo es un imán para grupos con intenciones maliciosas que ven en él la posibilidad de crear pánico y provocar angustia y dolor en nuestras sociedades", dijo el director general de ese Organismo, Rafael Mariano Grossi, en la apertura de esta conferencia que se celebra en su sede en Viena y durará una semana.

La tecnología nuclear y la ciencia ayudan a mejorar la vida de millones de personas en todo el mundo en áreas como la producción de energía, la atención del cáncer, la seguridad alimentaria y el control de plagas. Pero los materiales nucleares y radiactivos utilizados con esos fines deben asegurarse en todo momento para evitar que caigan en las manos equivocadas.

“La seguridad nuclear implica prevenir, detectar y responder a actos maliciosos con material nuclear, sustancias radiactivas o sus instalaciones asociadas”, señala un comunicado del OIEA.

Amenazas existentes y emergentes

En la declaración, los representantes de los Estados aseguran que siguen preocupados por “las amenazas de seguridad nuclear existentes” y también por “las emergentes” y recuerdan que corresponde a los propios Estados la responsabilidad de la seguridad nuclear.

Además, “reconocen la existencia de amenazas a la seguridad informática y los ataques cibernéticos en instalaciones relacionadas con la energía nuclear, así como sus actividades asociadas, incluido el uso, almacenamiento y transporte de materiales nucleares y radiactivos”.

Por ese motivo, piden a los Estados miembros que protejan mejor la información sensible y los sistemas informatizados, y alientan al Organismo Internacional de la Energía Atómica a continuar fomentando la cooperación internacional y ayudar a los Estados Miembros.

Otro aspecto que preocupa es el del tráfico ilícito de material nuclear y radiactivo que puede llegar a manos de terroristas y otros actores no estatales.

Para evitarlo, la declaración anima a los Estados a “seguir compartiendo información relevante, de forma voluntaria” y recuerda que los que proporcionen esa información son responsables de hacerlo con “precisión, objetividad y carácter puramente técnico”.

Desarme nuclear

En la declaración, los países también destacan que el avance en el desarme nuclear es necesario y se comprometen a continuar abordándolo en todos los foros relevantes, de conformidad con las obligaciones y compromisos pertinentes de los Estados miembros.

 

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