Alta Comisionada insta a Consejo de Derechos Humanos a tomar medidas urgentes.

2 Octubre 2007

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, advirtió a las autoridades de Myanmar que no crean que su auto aislamiento las protegerá de la responsabilidad de sus acciones.

Al hablar ante una sesión de emergencia del Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, exigió que el gobierno aclare cuántas personas han sido muertas o heridas durante las manifestaciones pacíficas.

También las exhortó a revelar el paradero de los detenidos, a permitir a las organizaciones humanitarias completo acceso a ellos y a facilitar el seguimiento internacional de la situación.

Arbour subrayó que los vecinos de Myanmar están en una posición privilegiada para ejercer su influencia individual o colectiva a fin de proteger los derechos humanos en Myanmar.

Afirmó que se deben desplegar todos los esfuerzos para proteger a quienes lo necesiten, incluyendo a aquellos de los que se desconoce su destino.

“El Consejo debe tomar medidas proporcionales a la ocasión para hacer comprender al gobierno la necesidad urgente de que implemente sus obligaciones de derechos humanos y responda por sus violaciones pasadas y presentes”, dijo la Alta Comisionada.

Por su parte, el delegado de Myanmar, Nyunt Swe, atribuyó las marchas en su país a “elementos destructivos internos y externos” que no quieren que se complete el proceso de reconciliación nacional y que “han persuadido a los monjes” a unirse a ellos.

Swe afirmó que los países occidentales esperaron durante largo tiempo que se produjeran este tipo de protestas para intervenir, y acusó a los medios de prensa extranjeros de exagerar la situación.

Asimismo, aseguró que el gobierno y fue muy cuidadoso en la manera en que encaró la situación.

Por otro lado, el relator especial para Myanmar, Paulo Sergio Pinheiro, dijo al Consejo que no habrá progresos en la transición política de esa nación a menos que la gente común tenga espacio para expresar su descontento de manera pública y pacífica.

La Junta Militar que gobierna Myanmar desde hace 45 años prohíbe las manifestaciones y masacró un alzamiento por la democracia registrado hace cerca de dos décadas.

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