ACNUR necesita 9000 millones de dólares para 2022, los gobiernos prometen sólo mil millones

7 Diciembre 2021

Aunque el compromiso de los gobiernos donantes alcanza una cifra récord, la agencia para los refugiados requiere cada vez más recursos para asistir a decenas de millones de personas. El Alto Comisionado insta al Consejo de Seguridad a actuar en unidad para encontrar solución a los conflictos, uno de los principales detonadores del desplazamiento de población.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, solicitó este martes a la comunidad internacional contribuir con 8994 millones de dólares para sus operaciones humanitarias en 136 países y territorios en 2022.

Los gobiernos donantes respondieron con promesas por 1054 millones de dólares para apoyar los trabajos de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) el año entrante y 808 millones más para 2023.

ACNUR explicó que del presupuesto solicitado la mitad se destinaría a responder emergencias que exigen asistir a un número récord de personas desplazadas por la fuerza, sobre todo en Medio Oriente y África, al igual que a millones que han debido abandonar sus comunidades en Afganistán, Etiopía, Myanmar y Venezuela, entre otros países.

Esa asistencia se centra en protección, despliegue de operativos urgentes, distribución sistemática de suministros de primera necesidad, entrega de alimentos, asistencia en efectivo para los colectivos más vulnerables, provisión de servicios de salud, prevención y respuesta a la violencia de género, dotación de agua y saneamiento, refugio, educación, medios de vida y apoyo a las personas apátridas.

Causas de los desplazamientos

Filipo Grandi participó hoy en una sesión del Consejo de Seguridad de la ONU en la que planteó la importancia del multilateralismo en un mundo en el que hay más de 84 millones de refugiados y desplazados, el 90% de ellos asentados en países en desarrollo que precisan apoyo internacional para poder acogerlos y asistirlos.

Al referirse a los factores que generan los desplazamientos masivos de población, Grandi enumeró la violencia y conflictos, la inseguridad, los desastres producidos por la emergencia climática y la pobreza entre los más socorridos.

Familia guatemalteca migrante en un refugio en Tapachula, México.
© ACNUR/Gabo Morales
Familia guatemalteca migrante en un refugio en Tapachula, México.

Que el Consejo actúe unido para resolver los conflictos

“Le pedí al Consejo de Seguridad que al menos se enfoque en una de estas causas: los conflictos, muy a menudo vinculados a las otras razones. Porque si podemos desbloquear algunos procesos políticos y avanzar hacia la estabilidad, quizá podamos romper este círculo vicioso que encadena una causa con otra que impacta a la gente de forma cada vez más dura”, dijo Grandi ante la prensa.

“Si el Consejo de Seguridad no es capaz de unirse ni siquiera en las discusiones más básicas en materia humanitaria o si las soluciones, como vemos en el caso de Siria, se alcanzan sólo después de negociaciones vergonzosas, quiere decir que tenemos problemas, que no podemos avanzar”, insistió.

Además, instó al órgano de seguridad a colocar la emergencia climática al frente de su agenda, previendo que generará mayores dificultades cada día.

Grandi advirtió que los desplazamientos masivos y las crisis de refugiados a menudo se manipulan con fines políticos y suscitan respuestas irracionales, citando como ejemplo lo que ocurre en la frontera de Bielorrusia con Polonia.

Politización del trabajo humanitario

Lamentó, asimismo, la politización del trabajo humanitario, que complica la entrega de ayuda a la población más necesitada y que llega a paralizar la labor de socorro cada vez con más frecuencia.

Esto obliga a los trabajadores que brindan auxilio a desempeñarse con grandes limitaciones en complejos entornos de incertidumbre e inseguridad y, además, prolonga las crisis humanitarias, afirmó.

A este respecto, subrayó la necesidad de la cooperación entre los Estados, de que haya más recursos para la labor humanitaria y de que se autorice el acceso de la ayuda de asistencia a los sitios a donde necesita llegar.

Una familia migrante de Honduras en México posa para una campaña de la Organización Internacional para las Migraciones.
OIM
Una familia migrante de Honduras en México posa para una campaña de la Organización Internacional para las Migraciones.

El complejo caso de los migrantes centroamericanos

El Alto Comisionado considera que el panorama es gris en términos de la magnitud del problema, la complejidad de sus causas y la falta de esa cooperación.

Como ejemplo de esta complejidad se refirió a lo que está ocurriendo con la migración del Triángulo Norte de Centroamérica, que ahora se encuentra varada en México, una región que Grandi acaba de visitar.

“Pude ver de primera mano la magnitud del problema: hay conflicto, abuso de los derechos humanos, violencia de bandas criminales y respuestas inadecuadas de los Estados. También hay pobreza y desigualdad más la devastación en Centroamérica por los huracanes debidos al cambio climático”, apuntó.

 

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