Las fuerzas armadas no deberían usarse para controlar las manifestaciones en Honduras

28 Junio 2019

La Oficina de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos pidió a las autoridades hondureñas que eviten el uso de las fuerzas armadas y de la policía militar para mantener el orden durante las manifestaciones previstas para este viernes en Tegucigalpa, y otros puntos de la geografía del país, “ya que podría aumentar las tensiones y conducir a la violencia”, en vez de apaciguarla.

La Oficina de Michelle Bachelet llamó a las autoridades de Honduras a facilitar el derecho de libertad de opinión y expresión, ante las manifestaciones de protesta convocadas este viernes con motivo  del décimo aniversario del golpe de Estado que sirvió para derrocar al presidente Manuel Zelaya.

La portavoz de la Oficina, Marta Hurtado, indicó la probabilidad de “que varios sectores aprovechen la ocasión para expresar sus reivindicaciones ante la insatisfacción política, social y económica, y su oposición a las actuales medidas gubernamentales, como los cambios previstos en los sectores de la educación y la salud”, tras varias semanas de disturbios en el país centroamericano.

Las protestas se iniciaron el pasado 27 de mayo en al menos catorce departamentos de Honduras y, en alguno de ellos, las fuerzas de seguridad usaron gases lacrimógenos y dispararon munición real.

A consecuencia de ello, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU desplegada en el país  abrió una investigación tras la muerte de cuatro personas, entre ellas tres adultos y un niño. Tres de ellos fallecieron tiroteados y el cuarto por un objeto cortante.

Siguiendo en el contexto de las protestas, las fuerzas de seguridad también hirieron a 78 personas, entre las que se incluyen periodistas y defensores de derechos humanos.

Ante este escenario, Hurtado lamentó la decisión tomada la semana pasada por el Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Honduras de incluir a las fuerzas militares y de inteligencia “para llevar a cabo funciones de orden público”.

“La participación de personal militar aumenta considerablemente la probabilidad de que se haga un uso excesivo de la fuerza, como ocurrió durante las protestas postelectorales de 2017”.

Añadió que normalmente las fuerzas militares carecen de la formación específica y los equipos adecuados para mantener el orden público y que su participación en este tipo de eventos “debe ser excepcional y, de ser verdaderamente necesario, debe llevarse a cabo en estricto cumplimiento de las normas y los principios internacionales de derechos humanos”.

Las manifestaciones de este viernes se producen dentro de un contexto de varias semanas de disturbios sociales. El pasado 19 de junio, catorce personas resultaron heridas por munición real cuando las fuerzas de seguridad desmantelaban barricadas en Tegucigalpa. Cinco días más tarde, efectivos militares hirieron con munición real a cinco estudiantes en las dependencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

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