La reaparición del ébola en una zona de guerra dificulta al máximo su contención

3 Agosto 2018

Apenas unos días después de haber declarado el final de un brote de ébola en la República Democrática del Congo, la Organización Mundial de la Salud ha confirmado que la enfermedad ha vuelto a aparecer y proyecta una sombra mortal que ha encendido de nuevo las alarmas. Su reaparición en una zona guerra dificulta su contención en un grado máximo.

La OMS ha confirmado cuatro casos de la enfermedad e investiga 20 muertes que podrían estar ligadas a este nuevo brote que emergió en la provincia de Kivu del Norte en el oeste del país africano, informó el doctor Peter Salama, el responsable de la respuesta a emergencias de la Organización. 

“Ahora podemos confirmar el brote de ébola, y que podría tratarse de la cepa Zaire”, dijo Salama. “Sabemos que ha habido 20 muertes, pero en este momento no podemos decir si se trataban de casos probables o confirmados de ébola”. 

El funcionario agregó que se están haciendo estudios para determinar si en realidad se trata de esta cepa del virus, la más letal de las conocidas hasta ahora, aunque hasta el martes no podrá  confirmarse. 

"Sería una noticia buena y muy mala a la vez. Lo malo es que esta cepa es la más mortal de todas las variantes de ébola. La buena es que tenemos una vacuna segura y efectiva que pudimos desplegar la última vez, aunque todavía está en pruebas,”, indicó Salama. 

El Ministerio de Salud de la República Democrática del Congo informó a la OMS que se tomaron muestras y que cuatro de seis dieron positivo para el virus del Ébola en el Instituto Nacional de Investigación Biomédica (INRB) en Kinshasa. 

Estamos respondiendo a un brote de una de las enfermedades más mortales que existen en una zona de guerra. En una escala de dificultad, estamos en lo más alto a la hora de responder a este brote.

En zona de guerra

La mayoría de los casos se encuentran en el área de salud de Mangina, que se encuentra a 30 kilómetros de la ciudad de Beni, donde se presenta un escenario distinto al que se dio con el brote más reciente.   

"Este nuevo clúster se está produciendo en un entorno que es muy diferente de donde estábamos operando en el noroeste", dijo Salama. "Esta es una zona de conflicto activa. La principal barrera será acceder de manera segura a la población afectada". 

Salama indicó que los trabajadores de la OMS son resguardados por escoltas armados para realizar las diligencias de atención, prevención y rastreo de todas las personas que pudieron tener contacto con la enfermedad. 

“Estamos respondiendo a un brote de una de las enfermedades más mortales que existen en una zona de guerra. En una escala de dificultad, estamos en lo más alto a la hora de responder a este brote”, explicó el especialista. 

Kivu del Norte alberga a más de un millón de personas desplazadas. La provincia además comparte fronteras con Ruanda y Uganda con una gran cantidad de movimiento transfronterizo debido a las actividades comerciales. 

El caso que encendió la alarma

WHO/Lindsay Mackenzie
Miembros de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo realizan una capacitación sobre entierros seguros en la aldea de Itipo.

La muerte de una mujer y varios de sus familiares poco después fue el caso que encendió la alarma de las autoridades de salud. 

El 28 de julio, apenas cuatro días después de que la OMS declara el fin del brote que asoló a la provincia congoleña de Ecuador, a 2,500 kilómetros se reportó que una mujer que acababa de ser dada de alta de un hospital murió de lo que parecía ser ébola. Pronto, siete de sus familiares más allegados también murieron luego de presentar síntomas similares.

La investigación para rastrear este nuevo brote abarca 10 localidades en la región.  

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