Venezuela financia proyectos de desarrollo agrícola de la FAO en Mali y Burkina Faso

21 Marzo 2007

El gobierno de Venezuela aportó 4,6 millones de dólares para reforzar la seguridad alimentaria en Mali y Burkina Faso a través de sendos proyectos de irrigación a pequeña escala, con lo que se ha convertido en el primer país latinoamericano que financia proyectos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en terceros países.

Los proyectos persiguen el acondicionamiento de pequeñas zonas irrigadas y una utilización más racional de los recursos hídricos, mediante el uso de tecnologías sencillas y de bajo costo -como bombas manuales o con pedales- y el mejor aprovechamiento de las aguas pluviales.

“El agua es un bien preciado y escaso en los países del Sahel. Su correcta gestión es vital para intensificar y diversificar la producción agrícola de forma sostenible”, aseguró Tesfai Tecle, subdirector general de la FAO para la Cooperación Técnica.

“La histórica contribución de Venezuela nos permitirá avanzar en la lucha contra la desnutrición y la pobreza en las zonas rurales de África y sitúa al país latinoamericano como pionero en la financiación de proyectos de la FAO en terceros países”, según Tecle, quien explicó que los proyectos -de dos años de duración- forman parte del Programa Especial de Seguridad Alimentaria (PESA) implementado en los dos países africanos con la ayuda de la FAO.

Más de un 80% de la población de Burkina Faso y Mali se dedica a la agricultura, en una situación vulnerable debido a la sequía. A ello se suma la degradación continua de los recursos naturales, la escasa productividad agrícola y la falta de diversificación de sus fuentes de ingresos.

En Burkina Faso el proyecto se desarrollará principalmente en las zonas de alto riesgo climático del norte, centro norte, y de la meseta central. Los beneficiarios directos serán aproximadamente 7.500 familias, con un total cercano a 45.000 personas.

En Mali la zona de intervención se sitúa en la región de Mopti, en la cuenca del río Níger, zona que padece un déficit crónico de producción agrícola. El número de beneficiarios se estima en 46.000 personas que viven en 150 aldeas con escasos recursos.

 

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