Corea del Norte aplica proyecto respaldado por la FAO en gestión del agua

21 Abril 2005

Corea del Norte está aplicando los conocimientos obtenidos a través de un proyecto forestal cuyo objetivo es el desarrollo sostenible de las zonas altas de captación del agua y el uso de tierras agrícolas marginales para reducir la erosión del suelo, proteger los recursos naturales e incrementar la producción agrícola en el país.

La iniciativa está respaldada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“En un país que depende de la agricultura para su autosuficiencia y cuya producción agrícola ha sido recientemente devastada por inundaciones y sequías, resulta esencial un enfoque integrado y participativo de la gestión de las cuencas hidrográficas”, explicó Thomas Hofer, experto de la FAO en bosques.

Agregó que aplicar la gestión de cuencas hidrográficas en todo el país, sembrar árboles en las tierras altas y crear enfoques integrados para la utilización de los recursos naturales ayudará a reducir la degradación del suelo y los peligros de las inundaciones y de la sedimentación río abajo.

Los árboles ayudan a mantener el agua en el suelo al evitar que toda se escurra río abajo cuando caen lluvias torrenciales, y conservan húmedo el suelo cuando hay poca lluvia. Sus raíces también consolidan el suelo y combaten la erosión.

La erosión del suelo y la sedimentación producidas por las inundaciones y las sequías que hubo entre 1994 y 2000 crearon una enorme destrucción y redujeron la producción agrícola del país en el último decenio.

En 1995 y 1996, el 16% de las tierras agrícolas sufrió daños a raíz de las inundaciones, que además destruyeron la infraestructura de irrigación y transporte, así como 30 de los 90 viveros de árboles que había.

Para compensar la caída de la producción agrícola, los bosques han sido abundantemente explotados y se han convertido a la agricultura empinadas laderas y tierras marginales, vulnerables a la erosión del suelo. También se talan los bosques para obtener leña y divisas de la venta de productos forestales.

Como consecuencia, una cuarta parte de las tierras no agrícolas ubicadas en las colinas y las montañas de Corea del Norte se han convertido hoy en páramos.

Para liquidar este círculo vicioso y compensar la gradual disminución de la calidad de los bosques y la producción agrícola, la FAO puso en marcha en 2001, a petición del gobierno, un proyecto de gestión de cuencas hidrográficas, con el objetivo de invertir la degradación de los recursos de las tierras altas atendiendo directamente la disminución de la cubierta forestal natural.

La FAO también ha ayudado al gobierno a analizar el estado de los recursos de las tierras altas, a recopilar datos sobre la degradación del territorio forestal y a identificar medidas que permitan conservar y fomentar los bosques y otros recursos naturales.

Del mismo modo, ha rehabilitado los viveros dañados y establecido otros nuevos para reforestación. Se han creado dos proyectos piloto en pequeña escala y sitios de demostración de la gestión de cuencas hidrográficas a largo plazo, y se ha capacitado a los agricultores para reproducir y aplicar en cualquier otra parte los conocimientos recién adquiridos en estos sitios.

 

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