Joenia Wapichana, pionera de la lucha de los derechos de los pueblos indígenas de la Amazonía brasileña

21 Septiembre 2021

“La sociedad tiene que entender que la discriminación de los indígenas siempre ha existido en Brasil. Existe una discriminación contra los indígenas que no es reconocida, ni siquiera respetada”, asegura la primera mujer indígena que ha accedido al Parlamento federal de este país.

Joenia Wapichana es una líder indígena pionera en Brasil. Desde los años 1990, ha sido defensora de las comunidades indígenas que viven en la Amazonía del país sudamericano. La lucha por la educación, la lucha contra el racismo y la demarcación de los tierras indígenas son sus principales prioridades.

En 1997 se graduó en la Facultad de Derecho de la Universidad Federal de Roraima y después continuó sus estudios en la Universidad de Arizona, en Estados Unidos.

Aunque como ella dice, su segunda formación fue el movimiento indígena; el trabajo con las organizaciones indígenas y, sobre todo, la lucha por los derechos colectivos de las comunidades.

En 2018, Wapichana fue la primera mujer indígena elegida como miembro del Parlamento Federal de Brasil. Su campaña fue financiada a través de una donación popular. Ese mismo año, ganó el Premio de Derechos Humanos de la ONU.

En 2021, las Naciones Unidas conmemorarán el 20º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban. El objetivo es debatir los avances y retrocesos de la sociedad desde la Conferencia de Durban, celebrada en Sudáfrica en 2001.

Una discriminación invisible

“La sociedad tiene que entender que la discriminación de los indígenas siempre ha existido en Brasil. Existe una discriminación contra los indígenas que no es reconocida, ni siquiera respetada”, asegura.

Wapichana apuntala su afirmación con las estadísticas, o mejor dicho con su ausencia: “Se pueden consultar los datos disponibles sobre la discriminación. La mayoría de ellos se refieren a la población afrodescendiente, pero no a los indígenas. No hay datos al respecto”.

E insiste en que la mayoría de los estudios sobre discriminación racial en Brasil no abordan la cuestión de los pueblos indígenas.

Pero esa ausencia de estudios no significa que no existe en las mismas instituciones del país.

“Por eso, cuando ves a alguien, como un ministro que dice que los indígenas no pueden llevar Nike [zapatillas de tenis], porque eso entraría en conflicto con las costumbres indígenas; o que critica a una mujer indígena que usa un iPhone, como si eso le quitara su identidad indígena; o que no reconoce los derechos de los pueblos indígenas como ciudadanos brasileños, esto es una especie de discriminación institucionalizada”, afirma.

Y ese es uno de los motivos de su lucha, porque “cuando una persona ha sufrido discriminación racial, o está sufriendo racismo, es necesario protegerla con todo el peso de la ley. Hay que denunciar el incidente, aunque no salga nada de él. Es importante que dejemos constancia de esta fase que estamos atravesando”.

 

La Declaración de Durban

En 2021, las Naciones Unidas conmemorarán el 20º aniversario de la Declaración y el Programa de Acción de Durban. El objetivo es debatir los avances y retrocesos de la sociedad desde la Conferencia de Durban, celebrada en Sudáfrica en 2001.

Los documentos, aprobados en septiembre de 2001 en la ciudad sudafricana de Durban, indican las medidas que deben adoptar los países unidos a esta declaración para poner fin al racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia e impedir que vuelvan a aparecer.

En septiembre, la ONU celebrará una reunión de alto nivel para examinar los avances y la situación de la Declaración de Durban en general.

Pero Wapichana advierte que “la reunión también debería discutir la inclusión de los pueblos indígenas en el debate de las políticas públicas, porque es esencial incluir en la lucha las necesidades específicas de los distintos grupos”.

Además, señaló que también se le debe dotar de recursos al Programa de Acción y no dejarlo sólo en la mera legislación, “porque desde el momento en que se reconoce el problema pero no se tiene la estructura para implementar con recursos financieros las políticas para resolverlo, se terminará sufriendo la misma discriminación, y en la misma situación que se enfrentó en la primera Conferencia”.

Este artículo forma parte de una serie de artículos multimedia publicados en el marco de las conmemoraciones del vigésimo aniversario de la Declaración de Durban de la ONU, considerada un hito en la lucha mundial contra el racismo.

 

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