El Consejo de Seguridad no logra el consenso para el alto el fuego en Idlib

19 Septiembre 2019

La situación humanitaria en el noroeste de Siria es alarmante. Pese a una reducción de las hostilidades, persiste la inseguridad y una dramática situación humanitaria. Unas 400.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares en esa parte del país. Mientras el Consejo no logró llegar a un consenso sobre ninguna de las dos resoluciones que votó sobre el cese de las hostilidades en Idlib.

Desde el alto al fuego anunciado por Rusia el pasado 30 de agosto en la zona de distensión en la provincia siria de Idlib, los informes de las Naciones Unidas indican que se ha producido una disminución de los combates en comparación con el período transcurrido desde finales de abril, cuando comenzó la escalada militar.

Así lo anunció este jueves ante el Consejo de Seguridad la subsecretaria general de la Organización, Ursula Mueller, durante una sesión sobre la situación humanitaria en el país árabe.

“Es fundamental que continúe el necesario respiro para los civiles, que se facilite el acceso humanitario sin trabas a todos los necesitados y se respete la actual situación de protección de infraestructura civil”.

Pese a ese avance, Mueller destacó que persisten signos preocupantes de inseguridad ya que las fuerzas terrestres prosiguen con el intercambio de proyectiles en el sur de Idlib y en el este de Latakia, a los que se han de unir los bombardeos aéreos en la parte central y norte de Idlib.

A este delicado escenario se le ha de añadir la “alarmante” situación humanitaria que ha provocado que entre mayo y agosto unas 400.000 personas tuvieran que abandonar sus hogares en el noroeste del país, con múltiples desplazamientos a sus espaldas en un gran número de ellos.

Especialmente preocupante es la situación de los alojamientos debido a que el aumento de la demanda y la escasez de oferta provocan que muchas familias no puedan pagar los alquileres en las zonas urbanas.

Además, una encuesta realizada a principios de mes reveló que unas 600.000 personas viven en tiendas de campaña, campamentos y emplazamientos para desplazados internos.

“Tras meses de intensos combates las perspectivas en el noroeste de Siria siguen siendo inciertas. Sabemos que se acerca el invierno. Las organizaciones humanitarias ya planifican cómo ayudar a las personas necesitadas antes de que bajen las temperaturas y lleguen las inclemencias meteorológicas”

Mueller señaló que las agencias humanitarias estiman que serán necesarios 68,4 millones de dólares adicionales para hacer frente a las necesidades propias del invierno, alojamiento y otros productos no alimentarios.

Falta de alimentos y armas no detonadas

De igual modo destacó dos dinámicas interrelacionadas que afectan a todos los civiles en Siria:  la inseguridad alimentaria y la artillería sin detonar.

En el primer caso, y pese a recolectar una mayor cosecha en comparación con la del año pasado, las familias en se enfrentan a retos mayúsculos para llegar a fin de mes.

“Los precios de los alimentos han aumentado gradualmente en todo el país en los últimos 12 a14 meses, al mismo tiempo que se ha depreciado el valor de su moneda. Es importante destacar que sabemos que las familias más vulnerables son las menos capacitadas para enfrentarse a estas dificultades”.

Una situación que, agregó, no hace más que reforzar los actuales esfuerzos que se llevan a cabo para alimentar a los 6,5 millones de personas que requieren ese tipo de asistencia. Las organizaciones humanitarias entregan ayuda alimentaria a 4,4 millones de personas necesitadas con periodicidad mensual.

Con relación a los explosivos no detonados señaló que más de diez millones de civiles en Siria se enfrentan a una “amenaza permanente”, incluso en zonas donde han disminuido las hostilidades, ya que viven en zonas expuestas a ese peligro. 

“El pasado 8 de septiembre en la ciudad de Deir-er-Zoir, un artefacto sin detonar mató a un hombre mientras inspeccionaba su casa en el distrito de Abu Kamal. Unos días antes, en la zona rural de Alepo, explosionaron dos minas terrestres causando múltiples víctimas. El 1 de septiembre, una mina terrestre hirió a once personas, entre ellas cinco mujeres y tres niños, en la provincia de Daraa”, resaltó.

Por último, apoyó los pedidos para que todas las partes en conflicto permitan la remoción de municiones y artefactos explosivos no explotados, realizar actividades de sensibilización sobre los riesgos en condiciones de seguridad y garantizar el respeto y la seguridad del personal humanitario que lleva a cabo las actividades de remoción. 

Resolución humanitaria sobre Idlib

Tras la sesión, el Consejo votó dos proyectos de resolución sobre un alto al fuego en Idlib.

Bélgica, Alemania y Kuwait presentaron un borrador que proponía un cese del fuego por razones humanitarias que obtuvo 12 votos a favor. Sin embargo, Rusia y China, miembros permanentes del Consejo, utilizaron su derecho de veto, bloqueando su adopción.

El siguiente borrador, presentado por ambas naciones, ponía de relieve la preocupación por los actos terroristas de los grupos extremistas que operan dentro de la región, tampoco fue aprobado, con nueve miembros votando en contra y cuatro absteniéndose.

 

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