Decenas de coreanos cruzan la frontera para reunirse con sus seres queridos 

20 Agosto 2018

Un relator especial de las Naciones Unidas ve con buenos ojos las reuniones familiares entre Corea del Norte y Corea del Sur, y además las llamó un paso significativo hacia el respeto de los derechos humanos en la península.

Decenas de ancianos surcoreanos cruzaron la frontera fuertemente fortificada para llegar a Corea del Norte para reunirse con sus familiares, la mayoría de los cuales no han visto desde que fueron separados por la Guerra de Corea hace casi 70 años. 

El evento de una semana de duración en el resort del monte Kumgang de Corea del Norte se produce cuando las dos Coreas impulsan esfuerzos de reconciliación en medio de una ofensiva diplomática para resolver un enfrentamiento sobre  la determinación de Corea del Norte por perseguir un programa de armas nucleares.

Estas reuniones son un paso significativo en el camino para respetar y honrar plenamente los derechos humanos de todas las personas que viven en la península de Corea y más allá.

Las reuniones temporales son dolorosas porque la mayoría de los participantes son personas mayores ansiosas de ver a sus seres queridos una vez más antes de morir

La mayoría de estas familias se separaron durante la Guerra de Corea llevada a cabo entre 1950 y 1953. El conflicto terminó en un cese del fuego y no en un tratado de paz, lo que dejó a la Península de Corea técnicamente en estado de guerra.

El relator especial de las Naciones Unidas para la situación de los derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea ha acogido favorablemente la reunión de familias separadas de las dos Coreas.

"Estas reuniones son un paso significativo en el camino para respetar y honrar plenamente los derechos humanos de todas las personas que viven en la península de Corea y más allá", dijo el relator, Tomás Ojea Quintana.

"Este es el primer evento de este tipo desde 2015 y, teniendo en cuenta las edades de los afectados, animo a ambas partes a organizar más de estas reuniones lo antes posible para que más personas puedan reunirse con sus familiares y se les permita permanecer en toque con ellos ", agregó.

"Las reuniones que han comenzado hoy involucran derechos humanos básicos y merecen nuestra máxima solidaridad", dijo Ojea Quintana.

El relator especial también expresó la esperanza de que los dos Estados coreanos abordaran más cuestiones de derechos humanos en sus negociaciones, y destacó que el sistema de las Naciones Unidas estaba dispuesto a prestar asesoramiento.

Ojea Quintana dijo que creía que la paz, la seguridad y el desarrollo en la península de Corea continuarían mientras se debatiera debidamente la protección y promoción de los derechos humanos.