Combates en Ghazni muestran que urge la paz en Afganistán

15 Agosto 2018

Con cientos de miles de civiles atrapados entre las balas que se disparan en Ghazni y además un  atentado en un centro escolar en Kabul, el jefe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán pidió que ambas partes encuentren terreno común para poner fin a un conflicto que ya tiene 17 años.

Gran indignación han causado los hechos violentos que sacudieron a Afganistán esta semana.  Tanto el Secretario General António Guterres como el Consejo de Seguridad han repudiado  los ataques talibanes en la ciudad Ghazni y el bombazo en un centro educativo shiita en la capital Kabul. 

Durante los ataques talibanes a Ghazni  se estima que murieron entre 110 y 115 civiles, mientras que ayer la detonación suicida de una bomba en el centro educativo dejó por lo menos 48  estudiantes muertos y decenas más heridos.  La gran mayoría de las víctimas era menor de 18 años de edad.   

"Atacar a civiles, en particular a niños, es inaceptable. Los responsables de este atroz ataque deben rendir cuentas", se lee en la declaración escrita del Secretario General divulgada por su portavoz. 

Por su parte, los miembros del Consejo de Seguridad llamaron al ataque terrorista "atroz y cobarde".

"Cualquier acto de terrorismo es criminal e injustificable, independientemente de su motivación, donde sea, cuando sea y por cualquier persona comprometida", añadieron. 

El sitio de Ghanzi

Durante el asedio de los talibanes sobre  Ghazni, las calles de esta ciudad fueron escenario de combates que dejaron a sus 270.000 habitantes atrapados en una zona de guerra en la que agua y provisiones  escasearon tanto como la seguridad misma. 

Los informes indican que el número de bajas en Ghazni es inmenso entre las fuerzas gubernamentales, los combatientes talibanes y los civiles. El hospital público de Ghazni está abrumado por una afluencia continua de cuerpos y heridos. 

Reportes indican que, en la ciudad, la situación para la población fue particularmente sombría. Los combates provocaron cortes de electricidad junto con escasez de agua y alimentos; las redes y los medios de comunicación se habían cerrado y las carreteras permanecían bloqueadas, dificultando cualquier escape hacia un lugar seguro.

La batalla de Ghazni ocurrió justo cuando flotan rumores sobre un posible esfuerzo diplomático para entablar un diálogo entre el gobierno y los talibanes para alcanzar la paz en un país que lleva 17 años sumido en la guerra. El conflicto le ha costado la vida de decenas de miles de personas y miles de millones de dólares gastados, pero el talibán sigue en pie, como demuestra el asedio de Ghazni.

Las nuevas generaciones de afganos están creciendo sin conocer otra cosa que no sea la guerra, de ahí lo crucial del posible diálogo por la paz.   

“La lucha en Ghazni debe detenerse y la lucha en Afganistán debe detenerse. Las medidas de fomento de la confianza que reducen inmediatamente la violencia son cruciales, y las conversaciones entre el gobierno afgano y los talibanes son necesarias para identificar y expandir el terreno común. Las Naciones Unidas están dispuestas a apoyar cualquier esfuerzo que promueva la paz en Afganistán”, sostuvo el Representante Especial del Secretario General para Afganistán y Jefe de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán, Tadamichi Yamamoto.

Violencia en Kabul

Aunque al principio se reportó que eran 48 los estudiantes muertos en el bombazo en Kabul, autoridades afganas corrigieron la cuenta y dieron a conocer que en realidad 34 adolescentes habían perdido la vida en el ataque. 

Y mientras las familias comenzaban a sepultar a sus muertos, en otro sector de la misma capital se reportaba que hombres armados atacaron una zona alrededor de una base de seguridad y centro de entrenamiento para el servicio de inteligencia de Afganistán.

El enfrentamiento manutvo en extrema alerta a las fuerzas de seguridad durante horas hasta que finalmente mataron a los atacantes.