Cada año podría evitarse la muerte de 1,8 millones de recién nacidos en el sureste asiático, afirma la OMS

14 Diciembre 2015

Cerca de 7.400 recién nacidos mueren diariamente en el sureste de Asia pese a que dos terceras partes de ellos podrían salvarse con medidas efectivas y poco costosas, señaló la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El director regional de la OMS, Poonam Khetrapal Sing, llamó a los gobiernos de la zona a actuar con celeridad para evitar la muerte de 1,8 millones de bebés cada año.

“Aumentar y mejorar los cuidados médicos unos días antes y después del nacimiento puede ayudar a prevenir las complicaciones e infecciones en los recién nacidos, que son las principales causas de esos decesos”, dijo durante la firma en Delhi de un pacto para reducir ese flagelo.

El documento llama a incrementar la fuerza de trabajo sanitaria –doctores, enfermeras y, sobre todo, parteras–, ya que es demasiado baja en la región, e insta a movilizar los recursos suficientes y a desarrollar estrategias para alcanzar a las poblaciones de áreas remotas.

Los signatarios del pacto, que incluyen a UNICEF, el Banco Mundial y ONU Mujeres, entre otros organismos, se comprometieron a trabajar conjuntamente con el fin de garantizar un acceso equitativo para las madres y bebés a cuidados que pueden salvarlos.

Según la OMS, las defunciones de recién nacidos constituyen más del 50% de la tasa regional de mortalidad de menores de cinco años.

El sureste asiático supone el 30% de las muertes de recién nacidos a nivel global con Bangladesh, India, Indonesia, Myanmar y Nepal a la cabeza.

 

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