OIT analiza tendencias de la internacionalización del empleo

24 Marzo 2006

En los países industrializados, la globalización se percibe como una amenaza y no como una oportunidad cuando se trata del empleo, en cambio para algunos países en desarrollo supone una oportunidad de crearlo, sin embargo, los hechos no siempre coinciden con esta idea, explicó la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un análisis de las tendencias y modelos de la internacionalización del fenómeno globalizador.

De acuerdo con estudios recientes en Francia y en otros lugares de Europa, la contratación externa representó sólo un pequeño porcentaje de pérdidas de puestos de trabajo. Entre 1995 y 2001, afectaron, a lo sumo, alrededor de 2,4% de la mano de obra industrial en Francia, ó 13.500 puestos de trabajo al año, una cifra muy baja.

El estudio muestra con claridad que menos de 5% de todos los despidos en el sector industrial y de los servicios puede ser atribuido a la expatriación de la producción por parte de las compañías. En otras palabras, del promedio de 50.000 puestos de trabajo perdidos cada mes en los 18 países europeos monitoreados, menos de 3.000 son consecuencia de la reubicación.

Además, los autores del análisis verificaron que la expatriación de la producción no ha acelerado la pérdida de puestos de trabajo en los últimos años.

No obstante, Peter Auer, analista de empleo de la OIT, señaló que cualquiera sea la tendencia real de la reubicación, las personas se sienten inseguras, y se debe dar respuestas a estos temores. “El argumento de que la globalización, traerá beneficios a largo y corto plazo para todos, suena extraño a los oídos de una persona que acaba de perder su trabajo a causa de la globalización”, dijo.

La naturaleza del cambio estructural, acelerado por la globalización es tal, que destruye y crea puestos de trabajo, pero no en el mismo lugar o sector y no para los mismos trabajadores, y con una frecuencia cada vez mayor no en el mismo país, agregó.

Las características de los trabajadores que pierden sus trabajos a causa de la globalización son, por lo general, muy similares en términos de edad, nivel de educación, antigüedad en el trabajo y salarios. Pero hay evidentes contrastes entre los trabajadores sustituidos en las fábricas y aquellos que pierden sus trabajos en el sector de los servicios. Estos últimos tienen la tendencia a ser mucho más jóvenes, a tener un nivel de educación más alto y con frecuencia son mujeres.

Por otra parte, la proporción de trabajadores europeos que registran una disminución en el salario de al menos 30% es mucho más baja que en Estados Unidos, lo cual demuestra que la diferencia en los salarios entre los viejos y los nuevos trabajos es más pequeña en Europa. Sin embargo, mientras los trabajadores europeos padecen menos de recortes de sueldo, los trabajadores estadounidenses tienen un acceso más fácil a nuevos trabajos.

Para reintegrar a los trabajadores de manera estable a los mercados laborales, debemos promover políticas laborales adecuadas y constituir instituciones permanentes para gestionar los ajustes al nivel local, nacional e internacional, enfatizó la OIT.

En este sentido, subrayó que la adaptación de los trabajadores a los cambios estructurales debe ser percibida como un derecho, lo cual implica la obligación de aceptar ofertas que garanticen la propia capacidad de conseguir un empleo.

 

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