Costa Rica

Refugiados con mucho que aportar

Karla Torres y su familia tuvieron que dejarlo todo cuando les llegó un mensaje diciendo que las pandillas, que constantemente extorsionan a los salvadoreños, querían 10.000 dólares a cambio de la vida de su marido, la de sus suegros y la de una tía. “Sabían cómo la tía caminaba, por donde caminaba y con quién caminaba y dijeron que ella era la que traía a mis hijos en el carro”.