Crímenes de guerra en Ucrania, empleo y protección social, Sudán… Las noticias del viernes

23 Septiembre 2022

Una pesquisa de las Naciones Unidas concluye que, tras la invasión rusa, se han cometido crímenes de guerra en Ucrania. Los refugiados ucranianos quieren trabajar, pero precisan apoyo adicional. António Guterres pide implementar una iniciativa que busca crear 400 millones de empleos. Aumentan las necesidades humanitarias en Sudán.

Investigación de la ONU concluye que se han cometido crímenes de guerra en Ucrania

 La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Ucrania determinó este viernes que se han cometido crímenes de guerra en ese país basándose en sus investigaciones sobre los sucesos ocurridos en las regiones de Kyiv, Chernihiv, Kharkiv y Sumy.

La Comisión documentó una serie de violaciones, como el uso ilegal de armas explosivas, ataques indiscriminados, violaciones de la integridad personal, incluidas ejecuciones, torturas y malos tratos y violencia sexual y de género.

Algunas de las víctimas declararon que, tras su detención por las fuerzas rusas en Ucrania, fueron trasladadas a la Federación Rusa y retenidas durante semanas en centros de detención, donde fueron sometidas a tortura y otras formas de malos tratos.

En estos momentos la Comisión sigue investigando ejecuciones en 16 ciudades y asentamientos, y ha recibido denuncias creíbles sobre muchos más casos de este tipo. Entre los elementos comunes a estos crímenes se encuentran la detención previa de las víctimas y signos visibles de ejecución, como manos atadas a la espalda, heridas de bala en la cabeza y gargantas cortadas.

La Comisión visitó 27 ciudades y asentamientos y ha entrevistado a más de 150 víctimas y testigos.

Los refugiados ucranianos quieren trabajar, pero necesitan más apoyo

Natasha Kuznetsova, una refugiada ucraniana embarazada de siete meses, recibe tratamiento para una infección renal aguda en el hospital Sfânta Treime de Chișinău, en la República de Moldavia.
UNFPA Moldova/Eduard Bîzgu
Natasha Kuznetsova, una refugiada ucraniana embarazada de siete meses, recibe tratamiento para una infección renal aguda en el hospital Sfânta Treime de Chișinău, en la República de Moldavia.

 Y siguiendo con temas relacionados con Ucrania, la mayoría de los refugiados ucranianos posee un alto nivel de formación y está dispuesta a trabajar y contribuir a sus países de acogida, pero precisan de un apoyo continuado que les ayude a garantizar su inclusión socioeconómica.

Así lo indica una encuesta publicada hoy por la Agencia de la ONU para los Refugiados que señala que muchas de estas personas necesitan clases en las lenguas locales, apoyo al reconocimiento formal de sus habilidades y ayuda con los servicios de guardería que les permita trabajar fuera de casa.

Los refugiados están deseosos de reincorporarse al mercado laboral, lo que reduciría su dependencia de la asistencia social, pero actualmente menos de un tercio está empleado o trabaja por cuenta propia, pese a que cerca del 70% poseen titulaciones de educación superior.

Sin trabajo, muchos tienen dificultades para llegar a fin de mes y encontrar una vivienda adecuada. Casi la mitad , el 41%, se aloja con anfitriones, mientras que el 20% vive en emplazamientos compartidos u hoteles, y una cuarta parte alquila. Muchos están muy preocupados por encontrar soluciones alternativas sostenibles de cara al invierno.

El organismo entrevistó durante agosto y septiembre a 4800 refugiados acogidos en países de Europa y otros continentes y la mayoría de ellos, un 82%, declaró que tiene la intención de volver a casa para reunirse con sus familias, pero sólo el 13% tiene previsto hacerlo durante los próximos tres meses. 

Guterres pide impulsar una iniciativa que busca crear 400 millones de puestos de trabajo

Las mujeres constituyen el 90% de la plantilla de una fábrica italiana en Albania.
OIT//Marcel Crozet
Las mujeres constituyen el 90% de la plantilla de una fábrica italiana en Albania.

El sistema económico actual es injusto, fomenta las desigualdades y empuja a más personas a la pobreza, declaró este viernes el Secretario General de la ONU que añadió que el régimen financiero mundial requiere una profunda reforma estructural.

António Guterres señaló que una de las herramientas fundamentales que permite prestar apoyo inmediato a las personas necesitadas y avanzar en la acción hacia un cambio transformador para todos es el Acelerador Mundial del Empleo y la Protección Social. 

En un evento para poner en marcha esta iniciativa apadrinada por la ONU y la Organización Internacional del Trabajo, Guterrres explicó que el Acelerador busca crear 400 millones de nuevos empleos decentes, especialmente en las economías verde, de cuidados y digital, y ampliar la protección social a los más de 4000 millones de personas que actualmente no tienen cobertura.

El titular de la ONU pidió a los Estados miembros que apoyen la iniciativa creando políticas nacionales y estrategias integradas para las transiciones justas, iniciando diálogos sociales sobre el empleo y la protección social, abogando por una mayor cooperación multilateral y Sur-Sur, y proporcionando los fondos y las estrategias de financiación necesarios.

“Les pido que contribuyan generosamente, a través del Fondo Conjunto para los Objetivos de Desarrollo Sostenible u otros mecanismos, para ayudar a transformar el Acelerador, para que pase de la promesa a la realidad”, solicitó Guterres. 

Se disparan las necesidades humanitarias en Sudán

Un grupo de mujeres sudanesas en Umm al Khairat, al este de Darfur.
Secretaría de PBF en Sudán.
Un grupo de mujeres sudanesas en Umm al Khairat, al este de Darfur.

 La Agencia de la ONU para los Refugiados advirtió hoy del aumento de las necesidades humanitarias de los refugiados y desplazados que viven en Sudán.

Las principales causas de esta crisis se deben al gran aumento del coste de la vida ocasionado por la guerra en Ucrania, los prolongados impactos de la pandemia del COVID-19 y las condiciones meteorológicas extremas derivadas de la crisis climática.

Sudán es uno de los países con mayor número de desplazados del continente africano, con más de 1,1 millones de refugiados, la mayoría procedentes de Sudán del Sur, y 3,7 millones de sudaneses desplazados internamente, principalmente en Darfur y Kordofán.

Por su parte, UNICEF cifró en casi ocho millones el número de niñas y niños que precisan asistencia humanitaria, un aumento del 35% desde 2020.

La representante para Sudan del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Mandeep O’Brien, destacó que gran parte de este problema se debe a la creciente inseguridad alimentaria que ha intensificado las persistentes crisis de desnutrición, agua, salud y educación de los menores sudaneses.

 

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