Sin poner fin la ocupación de los territorios palestinos, la región sufrirá un colapso peligroso e irreversible

19 Enero 2022

El enviado para el Proceso de Paz en Medio Oriente denuncia la violencia de los colonos israelíes y los desalojos y nuevos asentamientos planeados en Jerusalén Oriental. “Reitero que todos los asentamientos son ilegales”, subraya, y pide medidas urgentes para evitar un mayor deterioro y avanzar hacia la solución de dos Estados.

El coordinador especial de la ONU para el Proceso de Paz en Medio Oriente advirtió este miércoles que sin una perspectiva realista de poner fin a la ocupación de los Territorios Palestinos Ocupados e implementar una solución de dos Estados basada en las resoluciones de las Naciones Unidas, el derecho internacional y los acuerdos existentes, la región sufrirá un “colapso peligroso e irreversible y una inestabilidad generalizada”.

Este escenario, “es sólo cuestión de tiempo”, afirmó Tor Wennesland en su informe periódico sobre Medio Oriente al Consejo de Seguridad de la ONU luego de destacar el deterioro continuo de la economía, la seguridad y la situación política en los Territorios Palestinos Ocupados.

“Se requieren medidas urgentes para evitar que la situación empeore”, dijo, aludiendo a la grave situación fiscal de la Autoridad Palestina y a la violencia persistente en todos los territorios ocupados, incluida la de los colonos israelíes, que sigue provocando víctimas y aumentando el riesgo de una mayor escalada.

Wennesland denunció que también continúan los asentamientos, demoliciones y desalojos, lo que alimenta la desesperanza y reduce aún más el avisoramiento de una solución negociada.

Advirtió que para revertir estas tendencia y revitalizar el proceso de paz se deben dejar de lado los enfoques fragmentarios que sólo garantizan que los problemas subyacentes que perpetúan el conflicto sigan enconándose y empeorando con el tiempo.

También se debe poner fin a las medidas unilaterales y los generadores de conflictos y se deben instrumentar reformas políticas y económicas para asegurar el funcionamiento eficaz de la Autoridad Palestina, al tiempo que aumenta la confianza y apoyo de los donantes.

“Y sobre todo, los esfuerzos de las partes y de la comunidad internacional para estabilizar y mejorar las condiciones sobre el terreno deben estar vinculadas a un marco político”, abundó.

Un hombre palestino en las ruinas de su casa demolida en Cisjordania por las autoridades israelíes
UNRWA
Un hombre palestino en las ruinas de su casa demolida en Cisjordania por las autoridades israelíes

Violencia de los colonos israelíes

El diplomático consideró muy preocupante la violencia relacionada con los colonos, citando, entre otros ejemplos, que del 23 al 25 de diciembre, las fuerzas israelíes hirieron a 156 palestinos con balas de goma y a 15 con balas reales en enfrentamientos en Nablus y zonas aledañas, donde los colonos asaltaron repentinamente el pueblo, destrozando las propiedades y chocando con los residentes.

Los colonos protestaron con estas agresiones el asesinato de un israelí en la zona el 16 de diciembre, además de que demandan el restablecimiento del asentamiento adyacente de Homesh, evacuado oficialmente en 2005.

Wennesland explicó que se produjeron varios estallidos como ese cuando las fuerzas públicas israelíes se enfrentaron a los colonos para desmantelar estructuras en Homesh, ilegales también según la ley israelí.

Agregó que todos los responsables de la violencia deben rendir cuentas ante la justicia.

Más asentamientos en Jerusalén Oriental

En el caso de Jerusalén Oriental, el enviado de la ONU reportó que el 5 de enero las autoridades israelíes publicaron ofertas para unas 300 viviendas en asentamientos de la zona ocupada de la ciudad, para luego, el día 10, adelantar un plan de construcción de 800 casas en vez de 182 que ya existen en el asentamiento de Gilo.

Una semana más tarde, el 17 de enero, anunciaron 1200 nuevas unidades en el sur de Jerusalén. Muchas de estas últimas se construirían del otro lado de la Línea Verde de Jerusalén Oriental, la frontera de facto, según el armisticio de 1949, entre Israel y los territorios que quedaron de la Palestina histórica.

“Reitero que todos los asentamientos son ilegales según el derecho internacional y siguen constituyendo un gran obstáculo para la paz. Insto al gobierno de Israel a detener inmediatamente el avance de todas las actividades de asentamiento”, puntualizó.

Wennesland agregó, asimismo, que las demoliciones continuaron en la Jerusalén Oriental ocupada y refirió entre otros sucesos de ese corte, que 54 estructuras palestinas fueron derribadas bajo la excusa de que se habían edificado sin los permisos correspondientes, pese a que es casi imposible que las autoridades israelíes otorguen dichos permisos a los palestinos.

“Sigo preocupado por el posible desalojo de varias familias palestinas de los hogares donde han vivido durante décadas en los barrios de Sheikh Jarrah y Silwan de Jerusalén Oriental y por el riesgo que tales acciones suponen para una escalada de violencia”, puntualizó, conminando una vez más a Israel a poner fin al desplazamiento y la expulsión de palestinos, de conformidad con sus obligaciones bajo el derecho internacional.

Además, les pidió aprobar planes adicionales que permitan a las comunidades palestinas construir legalmente y abordar sus necesidades de desarrollo.

Casa palestina demolida en la zona de Beit Sira en Ramallah, Cisjordania.
UNOCHA
Casa palestina demolida en la zona de Beit Sira en Ramallah, Cisjordania.

Dos Estados

Para terminar su informe, el coordinador especial hizo hincapié en la necesidad imperiosa de adoptar un enfoque coordinado para resolver los problemas políticos y los obstáculos económicos e institucionales que bloquean el camino hacia un proceso de paz significativo.

Aseveró que los socios internacionales, incluidos los de la región, tienen un papel fundamental y abogó por alentar a todas las facciones políticas palestinas a un consenso que permita unir a Gaza y Cisjordania bajo un mismo gobierno legítimo y democrático.

“Deben abordarse los desafíos a corto plazo y las crisis urgentes. Sin embargo, al mismo tiempo, debemos garantizar que las soluciones implementadas promuevan nuestro objetivo final: el fin de la ocupación y el logro de una solución de dos Estados”, concluyó Wennesland.

 

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