Comidas calientes para ayudar a los niños de Haití a recuperarse del terremoto

20 Noviembre 2021

Los niños de las familias afectadas por el fuerte terremoto que devastó gran parte del suroeste de Haití en agosto de este año reciben comidas calientes gratuitas en la escuela como parte de una iniciativa del Programa Mundial de Alimentos (PMA), la agencia más grande de la ONU para apoyar la recuperación de las comunidades más vulnerables del país.

Son las 11 de la mañana en la École Nationale des Filles de Dame Marie, una escuela de la pequeña ciudad de Dame Marie, en la península occidental del sur de Haití. Dos cocineros voluntarios se retrasan un poco en la preparación de la comida de hoy para 307 niños en edad escolar.

En el menú hay frijoles negros, que tardan un poco más en cocinarse de lo normal. En dos ollas de cocción al vapor se añadirán granos de trigo, aceite vegetal, cebollas tiernas y pimientos picantes.

Los alumnos de esta escuela, niñas y niños, a pesar del nombre de la misma referente sólo a las niñas, se benefician de la iniciativa de alimentación escolar del Programa Mundial de Alimentos, cuyo objetivo es proporcionar a los niños más vulnerables al menos una comida cocinada al día.

La directora de la escuela, Franesie Sylvestre, dice que para muchos de estos chicos "ésta será la única comida que tendrán hoy".

La ciudad de Dame Marie fue afectada por el terremoto, pero la escuela quedó prácticamente intacta, aparte de algunas grietas en las paredes de los edificios y el derrumbe de la puerta de entrada.

Unas hojas de plátano cubren dos ollas de frijoles y trigo, que serán las comidas escolares para más de 300 niños.
ONU Haiti/Daniel Dickinson
Unas hojas de plátano cubren dos ollas de frijoles y trigo, que serán las comidas escolares para más de 300 niños.

Impacto del terremoto

El impacto más significativo ha sido para los padres de los niños, muchos de los cuales perdieron sus granjas o la temporada de siembra debido al terremoto.

"Ya no pueden cultivar alimentos", dice el director Sylvestre, "por lo que no pueden nutrir adecuadamente a sus hijos. Por eso es tan importante este programa de alimentación escolar. Dará a los niños energía para seguir estudiando y proporcionará apoyo a sus padres. A largo plazo, eso es bueno para nuestra comunidad".

Este programa de alimentación escolar ya estaba en marcha antes del terremoto que sacudió el suroeste de Haití el 14 de agosto, provocando la muerte de más de 2200 personas. Otras 12.700 resultaron heridas y las infraestructuras clave como puentes, carreteras, hospitales y centros escolares, quedaron destruidos o dañados.

Esta escuela es sólo una de las más de 1600 en las que el PMA está proporcionando comidas a unos 344.000 alumnos. En la mayoría, la iniciativa se centra en algo más que en proporcionar una comida a los niños con hambre.

Una niñas se lava las manos antes de comer una comida escolar.
ONU Haiti/Daniel Dickinson
Una niñas se lava las manos antes de comer una comida escolar.

Enfoque holístico

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha instalado lavabos hechos con cubos en plataformas fuera de cada aula para garantizar que los niños aprendan buenos hábitos de higiene, como lavarse las manos antes de las comidas.

UNICEF también ha proporcionado libros para el estudio de la lengua francesa, las matemáticas y otras materias, así como pupitres donde los alumnos pueden estudiar cómodamente.

"Tenemos que adoptar un enfoque holístico", dice Maguelita Varin, del PMA, "porque si los niños no se lavan las manos y luego comen, pueden enfermar. Y si no tienen libros, no pueden estudiar, aunque hayan comido bien".

El programa de alimentación escolar del PMA prevé ampliarse para proporcionar comidas cocinadas con productos locales a casi 40.000 niños de 190 escuelas de los tres departamentos afectados por el terremoto en Haití.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) busca apoyar entre los agricultores de la zona el cultivo del fruto del pan, un alimento nutritivo y versátil. Se espera que el fruto del pan se convierta en un ingrediente básico de las comidas escolares, lo que, a su vez, apoyaría la economía local.

"Este enfoque ayuda a sostener la economía local y animará a los agricultores a cultivar más", dice Maguelita. "En última instancia, ayudará a las comunidades a recuperarse mejor y a aumentar su capacidad de resiliencia ante futuras crisis".

En la École Nationale des Filles de Dame Marie, la comida está lista y los alumnos hacen fila pacientemente para lavarse las manos antes de unirse a la cola para recibir su comida caliente. Para muchos es el primer alimento del día y algunos se ven con mucha hambre.

De vuelta a sus pupitres, comen con entusiasmo una generosa ración de frijoles y trigo. Están demasiado concentrados en la comida como para perder el tiempo charlando, y los profesores saben que estarán bien alimentados y concentrados en las clases que siguen. 

Unos niños esperando para recibir comidas escolares que proporciona el Programa Mundial de Alimentos en Haití.
ONU Haiti/Daniel Dickinson
Unos niños esperando para recibir comidas escolares que proporciona el Programa Mundial de Alimentos en Haití.

Programa de alimentación escolar del PMA en Haití

El programa de alimentación escolar del Programa Munidal de Alimentos en Haití, que este año llega a 344.000 escolares, está financiado por Canadá, La educación no puede esperar, Francia, Suiza y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA).

El programa en la École Nationale des Filles de Dame Marie está financiado por el USDA. En todo Haití, se llega a casi 100.000 escolares gracias a los fondos del USDA.

 

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