COVID-19: La ONU presenta la Estrategia Global de Vacunación para alcanzar al 40% de la población a fin de año

7 Octubre 2021

El segundo objetivo del plan es el 70% de la población de cada país en junio de 2022. Contamos con una producción suficiente de vacunas, es cuestión de distribuirlas equitativamente, afirma el responsable de la agencia mundial de salud. No hacerlo “no sólo es inmoral, es estúpido”, dice el titular de la ONU, que denuncia una vez más el acaparamiento de inmunizaciones. Ambos se pronuncian por la exención de patentes.

En vista de la falta de cooperación internacional para lograr la inmunización contra el COVID-19 del 10% de la población de cada país para septiembre pasado, como propuso la ONU desde que se autorizaron las inmunizaciones, el organismo mundial en conjunto con su agencia sanitaria especializada presentaron este jueves la Estrategia Global de Vacunación, cuya meta es alcanzar al 40% de las poblaciones nacionales para fin de año y al 70% para junio del siguiente.

El Secretario General de las Naciones Unidas explicó que la Estrategia supone un camino coordinado y creíble para acabar con la pandemia de COVID-19 en todas partes y en beneficio de todos.

“Este plan de acción detallado, elaborado por la Organización Mundial de la Salud, está diseñado para que las vacunas lleguen a los brazos del 40% de las personas en todos los países para fines de este año y del 70% a mediados de 2022. Se basa en un análisis científico exhaustivo de la evolución de la pandemia, la efectividad de las vacunas, el costo de adquirirlas y entregarlas, y la oferta y la demanda global”, especificó António Guterres en una conferencia de prensa conjunta con el director general de la OMS.

Guterres aseguró que el intercambio de dosis, la transferencia de tecnología y otras acciones prioritarias pueden reducir las muertes, minimizar el sufrimiento, evitar el desbordamiento de los sistemas de salud, permitir la reanudación de las actividades sociales y económicas, y reducir el riesgo de nuevas variantes peligrosas.

Los Estados tienen la última palabra

“Depende de los Estados miembros hacer su parte, unirse y hacer todo lo que sea necesario para que esta estrategia tenga éxito”, dijo, recordando que la respuesta a sus llamados a una acción mundial orquestada para una distribución justa de las vacunas fue el acaparamiento y las políticas nacionalistas de vacunación.

El titular de la ONU lamentó que el liderazgo y el poder no estén alineados en la lucha contra el COVID-19.

“La OMS, todo el sistema de la ONU, ha mostrado liderazgo, pero no tenemos poder. No tenemos poder para obligar a las empresas a otorgar licencias o para hacer que los países dispensen los derechos de propiedad intelectual. No podemos obligar a los países a organizar sus programas de vacunación teniendo en cuenta los de otras naciones. Es decir, el poder está en los países que producen vacunas, o podrían producirlas, y en las empresas”, recalcó.

Una mujer recibe la vacuna contra el COVID-19 en la comunidad indígena de Concordia, Colombia.
OMS/Nadege Mazars
Una mujer recibe la vacuna contra el COVID-19 en la comunidad indígena de Concordia, Colombia.

Meta asequible

 Argumentó que con la actual producción de vacunas de casi 1500 millones de dosis por mes, el mundo puede alcanzar la meta del 40% para fin de año si logra movilizar unos 8000 millones de dólares dedicados a garantizar que la distribución sea equitativa.

“Porque fundamentalmente, el éxito de este plan requiere una distribución equitativa. Sin un enfoque coordinado y equitativo, la reducción de casos en cualquier país no se mantendrá en el tiempo”, advirtió Guterres y urgió a todos los actores internacionales a poner su parte para concretar la Estrategia.

Estupidez

Por el bien de todos, debemos llevar urgentemente a todos los países a un alto nivel de cobertura de vacunación, reiteró.

“No tener una distribución equitativa de las vacunas no es sólo cuestión de ser inmoral, también es cuestión de ser estúpido”, aseveró el Secretario General.

En línea con las declaraciones de Guterres, el director general de la Organización Mundial de la Salud se refirió al rápido desarrollo y aprobación de las vacunas como una cúspide en la historia de la medicina, “pero ahora debemos usarla con eficiencia”, añadió.

“Sin embargo, hoy estamos al borde del fracaso, que ocurrirá si las vacunas no están disponibles de inmediato para todos los países”, alertó Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Trabajadores de salud en un pabellón temporal de emergencia de pacientes de COVID-19 en Nueva Delhi, India.
© UNICEF/Amarjeet Singh
Trabajadores de salud en un pabellón temporal de emergencia de pacientes de COVID-19 en Nueva Delhi, India.

Datos de terror

Encomió que un tercio de la población mundial haya recibido el esquema completo de vacunación, “pero esos números causan horror en términos de equidad ya que los países de renta alta y media alta han usado el 75% de las vacunas producidas a la fecha mientras que los países de ingresos bajos han recibido menos del 1% de las inmunizaciones”, añadió y citó que en África, la población vacunada no llega al 5%.

Tedros informó también que los países que no han vacunado al 10% de su población suman 56.

No obstante, puntualizó, “tenemos las herramientas para controlar la pandemia si las usamos y distribuimos de manera justa. (…) No es un problema de suministros suficientes, sino de asignación equitativa”, insistió y sostuvo que conseguir el objetivo de Estrategia en 2022 ayudaría a avanzar hacia la inmunidad mundial.

Parte de la Estrategia se apoya en la transferencia de conocimientos y tecnología para la fabricación de vacunas en todos los países que tengan la capacidad de producirlas, lo que requeriría compartir la propiedad intelectual, relajando las patentes.

Una enfermera en Nueva Delhi muestra una ampolleta de la vacuna COVID-19.
© UNICEF/Sujay Reddy
Una enfermera en Nueva Delhi muestra una ampolleta de la vacuna COVID-19.

Si no es ahora, ¿cuándo?

En este sentido, Tedros señaló que la exención de patentes contemplada en el comercio internacional se diseñó para situaciones de emergencia como la que atraviesa ahora el mundo.

“Esta pandemia no tiene precedentes. No podemos decir que esta situación grave e inaudita es sólo una `emergencia´. (…) La pregunta es: si no podemos usar la exención ahora, en esta situación sin precedentes, ¿cuándo podemos usar la dispensa de patentes o de propiedad intelectual?¿para qué existe si no se va a aplicar en momentos como este? Los fabricantes y los gobiernos deben hacerse esta pregunta”, enfatizó el dirigente de la OMS.

Abundó que hasta ahora la excusa ha sido que esa exención no puede funcionar sin la transferencia de tecnología, “pero quienes tienen el conocimiento pueden migrar para aplicarlo en otros lugares y dar apoyo para producir en tantos lugares como se pueda si eso se legaliza”, acotó.

Tedros aclaró que esto no supondría una medida dirigida contra el sector privado, por el contrario, sostuvo destacando y agradeciendo el papel clave de las farmacéuticas en el desarrollo de las vacunas.

Consideró que para lograr las exenciones los gobiernos podrían dar incentivos a los fabricantes.

Una entrega de dosis de la vacuna  contra la COVID-19 proporcionada a través del Mecanismo COVAX en Goma, en el este de la República Democrática del Congo.
UNICEF/Arlette Bashizi
Una entrega de dosis de la vacuna contra la COVID-19 proporcionada a través del Mecanismo COVAX en Goma, en el este de la República Democrática del Congo.

Detalles de la Estrategia

La Estrategia Global de Vacunación exhorta a todos los actores económicos, políticos y sociales a actuar de la siguiente manera:

Todos los países deben:

  • Establecer objetivos y planes nacionales actualizados de la vacuna COVID-19 que definan los requisitos de dosis para guiar la inversión en la fabricación y la redistribución de las inmunizaciones, así como las necesidades de recursos financieros y programáticos para orientar la planificación interna y el apoyo externo
  • Monitorear con detalle la demanda y la aceptación de vacunas para adaptar rápidamente los servicios y asegurar la continuidad de los suministros de las inoculaciones
  • Comprometerse con la distribución equitativa de vacunas de acuerdo con el enfoque de tres pasos de la OMS
  • Revisar las estrategias, políticas y priorización nacionales de vacunación según sea necesario para aprovechar la evidencia emergente y maximizar el efecto de las vacunas existentes, modificadas y nuevas

Los países con una alta cobertura de vacunas deben:

  • Cambiar los programas de entrega de vacunas, con COVAX* y AVAT para mejorar la cobertura en los países que lo necesiten
  • Cumplir y acelerar los compromisos de donación y distribución de dosis de vacunas a COVAX a corto plazo, para aquellos con compromisos existentes
  • Establecer nuevos compromisos de distribución de dosis para facilitar el progreso hacia el objetivo de cobertura del 70% en todos los países

Los países productores de vacunas deben:

  • Permitir el libre flujo transfronterizo de vacunas y materias primas terminadas
  • Permitir la producción diversificada de vacunas, tanto geográfica como tecnológicamente, incluso mediante la concesión de licencias transparentes y no exclusivas y el intercambio de conocimientos para permitir la transferencia de tecnología y la ampliación de la fabricación

Los fabricantes de la vacuna COVID-19 deben:

  • Priorizar y cumplir los contratos COVAX y AVAT con carácter de urgencia
  • Brindar transparencia total sobre la producción mensual general de vacunas COVID-19 y calendarios mensuales claros de suministros para COVAX, AVAT y los países de ingresos bajos y medianos bajos, para permitir una planificación adecuada a nivel mundial y nacional y un uso óptimo de los suministros escasos
  • Involucrar y trabajar activamente con países que tienen una alta cobertura y que han contratado grandes volúmenes de vacunas para permitir la priorización de los contratos de COVAX y AVAT, incluso a través de intercambios de horarios de entrega, y facilitar una distribución de dosis rápida y temprana
  • Comprometerse a compartir conocimientos más rápidamente, facilitar la transferencia de tecnología y proporcionar licencias voluntarias no exclusivas transparentes para garantizar que el suministro futuro de vacunas sea confiable, asequible, disponible y se distribuya en todos los países en volúmenes y plazos que logren un acceso equitativo

La sociedad civil, las organizaciones comunitarias y el sector privado deben:

  • Abogar a nivel local, nacional e internacional por el acceso equitativo a las vacunas, pruebas y tratamientos COVID-19, exigiendo y monitoreando en particular las acciones específicas requeridas de los fabricantes, gobiernos y actores multilaterales
  • Movilizar y empoderar a las comunidades, incluso a través de las redes sociales y las redes comunitarias, para generar una fuerte demanda de vacunas y abordar la información y las percepciones erróneas que contribuyen a la indecisión sobre las vacunas
  • Brindar apoyo a la entrega de programas y servicios de vacunación en el país

Los bancos e instituciones de desarrollo multilaterales mundiales y regionales deben:

  • Permitir que los países accedan más rápidamente al capital y al apoyo externo necesarios para la entrega de vacunas en el país, dando prioridad a los entornos de bajos ingresos y dirigiendo especialmente el apoyo a los recursos técnicos, logísticos y humanos necesarios
  • Participar plenamente con COVAX/ACT-Accelerator y AVAT, con operaciones integradas y el intercambio de información en tiempo real para respaldar verdaderamente el acceso equitativo
  • Apoyar los mecanismos internacionales de adquisición y asignación para permitir que todos los países logren de manera equitativa, eficiente y rápida los objetivos de la vacuna COVID-19
  • Apoyar los planes de distribución de vacunas y una campaña para transmitir la importancia de salvar vidas de las vacunas COVID-19 aprobadas
     

*COVAX es parte de un esfuerzo global sin precedentes para suministrar vacunas para al menos el 20% de la población de cada país participante durante 2021, con el fin de proteger a las personas en mayor riesgo de presentar formas graves de COVID-19 y salvar vidas.

COVAX está codirigido por Gavi, la Alianza para las Vacunas, la Organización Mundial de la Salud y la Coalición para las Innovaciones en la Preparación ante las Epidemias (CEPI), y trabaja en asociación con UNICEF, el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud, así como con el Banco Mundial, organizaciones de la sociedad civil, fabricantes y otros.

 

 

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