La inmunidad de rebaño para el COVID-19 no es una estrategia, es una tragedia, afirma el subdirector de la OPS

2 Octubre 2020

Apostar a que la población se inmunice permitiendo que se contagie de COVID-19 no es una estrategia válida y tiene un precio muy alto en vidas perdidas. Suecia ha optado por esa respuesta a la pandemia y la tasa de mortalidad por esa enfermedad es siete veces mayor que la de países vecinos con las mismas características.

“Dejar que las personas contraigan el COVID-19 para conseguir la inmunidad de rebaño no es una estrategia, es una tragedia”, sostuvo este viernes el subdirector de la Organización Mundial de la Salud (OPS) en una sesión de preguntas y respuestas para el público en general.

Jarbas Barbosa advirtió que la mortalidad que se puede producir al intentar esa inmunidad comunitaria es muy elevada, sobre todo entre los adultos mayores o de las personas con alguna comorbilidad.

El experto en salud pública explicó que el concepto de inmunidad de rebaño se utiliza para las vacunas y citó el caso del sarampión, enfermedad que no requiere el 100% de cobertura con la vacuna para proteger a toda la comunidad ya que vacunando a un 95% de los niños, el otro 5% queda protegido.

“Es sencillo imaginar por qué: si el 95% está vacunado, la probabilidad de encontrar otra persona no vacunada es de una en 20, ese es el concepto de inmunidad de rebaño”, abundó.

El doctor Barbosa agregó que este precepto varía para cada enfermedad y que, en el caso del COVID-19 aún no se sabe con exactitud qué proporción de personas infectadas debe haber para que la transmisión deje de ocurrir.

No contamos aún con esa información. Tampoco sabemos si puede presentarse una segunda infección después de algunas semanas o meses, ni sabemos cuánto tiempo puede durar la protección después de haber tenido la enfermedad”, enfatizó.

Un precio muy alto

No es una estrategia válida”, insistió Barbosa y se refirió al ejemplo de Suecia, un país que optó por no adoptar el distanciamiento social ni otras medidas recomendadas aspirando a alcanzar la inmunidad comunitaria. El resultado ha sido una tasa de mortalidad siete veces más alta que la de los otros países nórdicos, cuyas características son muy semejantes y por eso comparables.

“¿Está la sociedad dispuesta a pagar un precio tan alto en términos de muertes para una estrategia de la que no tenemos la certeza de que funcionará?”, preguntó. “Yo creo que no”, recalcó.

El subdirector afirmó que para proteger a las personas y salvar vidas, la alternativa es implementar todas las medidas que se conocen a nivel social y a nivel individual: distanciamiento físico, lavado de manos, uso de mascarillas, realización de pruebas y rastreo y aislamiento de los casos.

Reapertura económica y agotamiento social

En la sesión virtual de preguntas y respuestas participó también el director del Departamento de Enfermedades Transmisibles de la OPS, quien coincidió con Barbosa y subrayó la importancia de que estas medidas se mantengan pese al agotamiento de la sociedad.

“Lo importante es evitar la infección”, dijo Marcos Espinal, conminando a la población a combinar las tres principales provisiones: uso de mascarillas, lavado de manos y distanciamiento físico. “Una sola no funciona, hay que seguir las tres.”

Espinal reconoció que la magnitud de la crisis provocada por la pandemia del coronavirus coloca a los países en una situación muy precaria y que muchos de ellos precisan reactivar sus economías con urgencia.

“Si han de abrir, deben hacerlo lentamente”, señaló y agregó que en esos casos hará falta un programa de educación fuerte porque la gente está fatigada y podría bajar la guardia.

“Hay que recordar constantemente a la población que no se pueden relajar las medidas de protección”, apuntó.

En este renglón, instó a los gobiernos y sociedades a ser innovadores para vencer el cansancio que han generado los protocolos impuestos por la emergencia sanitaria.

 

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