Una casa donde conviven el arte y la memoria intenta cerrar las heridas en Guatemala  

10 Junio 2019

San Juan Comalapa, un municipio ubicado a unos 80 km de la capital de Guatemala, es conocido como la “Florencia de América” por su vasta historia artística, que se remonta a los años treinta. Sin embargo, este bello paraíso para las artes no pudo escapar de los horrores de la guerra civil guatemalteca. 

Miles de familias guatemaltecas no han podido cerrar las heridas que causaron el conflicto armado entre militares y grupos guerrilleros, que se extendió por 36 años, y en el que mirieron a al menos 200.000 personas, en su mayoría indígenas.

Rosalina Tuyuc Velásquez —de 63 años— representa a una de esas familias. Además, es activista por los derechos humanos, se ha desempeñado como diputada en el Congreso de Guatemala y cofundó CONAVIGUA, una asociación de viudas integrada por mujeres cuyos esposos, hijos o hijas fueron asesinados o desaparecieron durante el conflicto.

Con financiamiento del Fondo de las Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz, ONU Mujeres, junto con otras entidades asociadas locales e internacionales, apoya a CONAVIGUA (Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala) para promover los derechos de las mujeres en general y de las mujeres indígenas en particular, y alcanzar la verdad, justicia y reparación que logren romper el ciclo de la violencia contra las mujeres.

Lee la historia completa preparada por nuestros compañeros de ONU Mujeres.

Una artista local pinta el Centro para la Memoria Histórica de las Mujeres" en San Juan Comalapa, en Guatemala.
ONU Mujeres//Ryan Brown
Una artista local pinta el Centro para la Memoria Histórica de las Mujeres" en San Juan Comalapa, en Guatemala.

 

 

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