Los ensayos nucleares cuentan historias de dolor y devastación

29 Agosto 2018

Con casi 22 años de existencia, el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares  sigue esperando a que lo ratifique alguno de los ocho países con capacidad para desarrollar armas nucleares.

En el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres aseguró que a pesar de que la gran mayoría de los países le ha dicho que no a estas prácticas lo que hace falta es que entre en efecto el Tratado para la prohibición completa de los ensayos nucleares.

“La moderación demostrada por las moratorias voluntarias no puede reemplazar una prohibición mundial y jurídicamente vinculante de los ensayos nucleares”, afirmó Guterres en un mensaje divulgado a propósito de la conmemoración.

Guterres agregó que la historia de los ensayos nucleares está llena de sufrimiento que no entiende de límites ni de condiciones humanas. 

“Las devastadoras consecuencias, que las fronteras internacionales no restringen, han afectado al medio ambiente, la salud, la seguridad alimentaria y el desarrollo económico”, expresó. 

Desde que comenzaron los ensayos de armas nucleares el 16 de julio de 1945, casi 2.000 han tenido lugar. En el inicio de estas pruebas se prestaba poca atención a sus efectos devastadores en la vida humana, y mucho menos a los peligros de la lluvia nuclear a partir de las pruebas atmosféricas. 

Las tragedias humanas y ambientales que son resultado de los ensayos nucleares son razones de peso para la necesidad de observar el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares, un día en el que los eventos, actividades y mensajes educativos apuntan a captar la atención mundial y subrayan la necesidad de esfuerzos unificados para evitar nuevas pruebas de armas nucleares.

El Tratado

El Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares es un acuerdo que prohíbe todas las explosiones nucleares en cualquier parte y por todos. El Tratado se negoció en la Conferencia de Desarme en Ginebra y fue aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de septiembre de 1996.

Sin embargo, aún no ha entrado en vigor a pesar de haberse abierto para la firma y ratificación hace 22 años. El instrumento es casi universal con 183 firmas y 166 ratificaciones. Pero para que se convierta en ley requiere que lo ratifique alguno de los ocho países con capacidad para desarrollar armas nucleares: China, Egipto, India, Irán, Israel, Pakistán, Corea del Norte y Estados Unidos.

Desde 1996, tres países han quebrantado la moratoria de facto de esas explosiones. India y Pakistán en 1998. En los últimos años, Corea del Norte en cinco ocasiones, en 2006, 2009, 2013, y dos veces en 2016.

Una fecha llena de dolor propio

Esta conmemoración surgió gracias a la iniciativa de Kazajistán, ex república soviética que al momento de su independencia en 1991 contaba con el cuarto mayor arsenal de armas nucleares en el mundo, como explicó, Representante Permanente de la República de Kazajstán ante las Naciones Unidas.

Pero Kazajistán no sólo guardaba el arsenal nuclear de la desaparecida Unión Soviética. También era el lugar donde se encontraba el sitio denominado simplemente como “El Polígono” a las afueras de la ciudad conocida en ese entonces como Semipalatinsk, donde el ejército rojo probaba sus armas nucleares. El primer ensayo ahí se realizó el 29 de agosto de 1949.

En entrevista con Noticias ONU, Umarov explicó que para el pueblo kazajo la sombra de las armas nucleares toca fibras muy profundas y despiertan dolores que, aún varias décadas después, siguen a flor de piel. 

“Las armas nucleares no solo son destructivas, sino que tienen efectos devastadores en la vida de las personas”, manifestó. “Cuando hablamos de las consecuencias, hablamos de gente, de la vida de la gente. No solo los que estuvieron ahí en los sitios de los ensayos. Hoy hablamos de la tercera generación de personas que viven ahí que aún sufren de los efectos de las pruebas nucleares”.

Esa dolorosa historia hizo que Kazajistán liderara el esfuerzo en 2009 para que se estableciera al 29 de agosto como el Día Internacional contra los Ensayos Nucleares. Esa experiencia, también le ha dado a esta nación en el centro de Asia una visión clara sobre la actual tensión nuclear que se vive en el mundo. 

“Entendemos que el mundo no se está volviendo más seguro. La situación se encamina de nuevo hacia una carrera armamentista. Y nosotros no queremos ver eso”, sostuvo Umarov.

Sin embargo, agregó que hay buenas señales que prometen, al menos, un camino hacia la paz aunque el tratado siga sin entrar en vigor. Todo lo que se necesita, señaló, es confianza.

“Vemos con buenos ojos las novedades en las relaciones entre las dos Coreas, y Corea del Norte y Estados Unidos. Era algo que muchos aguardabamos desde hace mucho”, dijo. “Lo importante es que debe haber confianza. Necesitamos ver que todas las partes confían y trabajan por el mismo fin. Cruzamos los dedos y confiamos que esto puede ocurrir”.

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