Los servicios de salud a los refugiados resisten en medio de la guerra

20 Julio 2018

El nivel de mortalidad infantil continúa estable, aunque los conflictos y la violencia a nivel mundial siguen en aumento, y cada vez más refugiadas tienen acceso a servicios de salud reproductiva, asegura el reporte anual de salud pública en emergencias de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

A pesar del récord de desplazamiento forzado a nivel mundial, los servicios de salud para los refugiados y otras poblaciones desplazadas han sido capaces de resistir, dice el nuevo informe de ACNUR.

La Agencia de la ONU para los Refugiados analizó la cobertura sanitaria en 37 de sus operaciones de emergencia y encontró que la vigilancia semanal y monitoreo sistemático de los principales indicadores de salud entre las poblaciones de desplazados están contribuyendo a intervenciones rápidas y efectivas.

El informe destaca, por ejemplo, que, a pesar de las crisis y brotes de enfermedades en 2017, un año en el que las guerras llevaron al desplazamiento forzado a un nivel récord, la tasa de mortalidad infantil se mantuvo estable con un promedio mensual de 0,4 fallecimientos por cada 1000 niños.

También se han realizado mejoras en los servicios de salud reproductiva, en donde nueve de cada diez partos fueron asistidos por un trabajador de salud capacitado, un aumento del 25% con respecto a 2016. Además, alrededor de 500.000 mujeres refugiadas recibieron servicios prenatales en 135 lugares monitoreados de 21 operaciones.

ACNUR resaltó que, en 2017, se proporcionaron más de ocho millones de consultas clínicas para los refugiados en centros de salud y el número de consultas psicológicas se duplicó en 2017. Esto fue posible gracias a una mayor disponibilidad de estos servicios en las clínicas de atención primaria.

“El 65% de nuestras operaciones de refugiados reportaron tasas de cobertura de vacunación contra el sarampión entre niños menores de un año por encima del 90%. En general, más de 160.000 niños de esta edad fueron vacunados contra el sarampión en programas de rutina, un 15% más que en 2016”, declaró este viernes en Ginebra Andrej Mahecic, el portavoz de la Agencia.

Mahecic resaltó que además unos 10.000 refugiados recibieron tratamiento para el VIH, una cifra tres veces mayor que en 2015.

OCHA/Sylvia Rognvik
Niños y mujeres reciben tratamiento médico en un centro de salud de Dama, en Iraq.

No todas son buenas noticias

El portavoz señaló que, a pesar de que la mayoría de las cifras positivas, aún existen desafíos. “Seguimos muy preocupados por los altos niveles de anemia y problemas de crecimiento. La malnutrición aguda también sigue siendo muy preocupante ante la reducción de raciones alimentarias y servicios básicos en muchas operaciones por falta de financiación”, dijo.

Dado el nivel récord de desplazamiento forzado a nivel mundial, en 2018 los requisitos presupuestarios del ACNUR ascienden a 8275 millones de dólares. Sin embargo, hasta el momento solo se ha financiado el 33%.

“Si bien el ACNUR agradece el apoyo generoso y oportuno ya brindado por los donantes, y agradece especialmente a los donantes las contribuciones sin restricciones que nos permitieron continuar nuestro trabajo en estas y otras actividades sin interrupciones, es vital que tengamos más recursos disponibles para proporcionar servicios que salvan vidas y mejoran las condiciones de vida de los refugiados”, concluyó el portavoz.

 

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