Guterres escucha los testimonios desgarradores de los refugiados rohinyás

2 Julio 2018

El Secretario General visitó los campamentos en Bangladesh y aseguró que nada le había preparado para la escala de crisis y sufrimiento que encontró y apeló a la comunidad internacional para que aumente su apoyo.

“La violencia que enfrentaron los rohinyás en Myanmar desde agosto pasado es probablemente una de las historias más trágicas de violación sistemática de los derechos humanos jamás registrada”, expresó António Guterres durante su visita a Cox´s Bazar, el campamento de refugiados al sur de Bangladesh donde viven casi un millón de personas.

"Es inaceptable que estas personas que tanto han sufrido en Myanmar ahora tengan que vivir en las difíciles circunstancias que estos campamentos representan de manera inevitable", agregó.

El titular de la ONU elogió al gobierno y al pueblo de Bangladesh por recibir “generosamente” a los refugiados y por brindarles protección y apoyo fundamental.

Al mismo tiempo, hizo un llamado a la comunidad internacional para que su solidaridad se convierta en apoyo para la minoría rohinyá que aún vive en Myanmar y a los desplazados que cruzaron la frontera.

“Hay que intensificar el plan y aumentar sustancialmente el apoyo financiero a todos los que trabajan en Bangladesh para proteger y ayudar a los refugiados”, expresó.

Guterres resaltó que la ONU continuará insistiendo en el derecho de retorno voluntario de los rohinyás a Myanmar, pero únicamente cuando existan condiciones que garanticen una vida con dignidad.

El titular de la ONU llegó a Bangladesh el domingo en la mañana para llamar la atención sobre la difícil situación de los refugiados y apelar a la comunidad internacional. En su visita le acompaña el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim, que el viernes anunció casi 500 millones de dólares en donaciones.

Ambos escucharon relatos de primera mano de la violencia que sufrieron los rohinyás en Myanmar. Algunos describieron vívidamente un clima de miedo por las incursiones militares en sus aldeas. Un hombre contó cómo las mujeres de su familia fueron violadas y asesinadas mientras él se escondía en el bosque. Otros describieron las continuas restricciones de libertad de movimiento y la falta de acceso a los servicios que les impone el gobierno de Myanmar.

En una conferencia de prensa, Kim hizo eco a las palabras del Secretario y pidió al mundo solidarizarse con los rohinyás para que puedan vivir una vida digna y tener acceso a lo básico.

"Nosotros, como Grupo del Banco Mundial, nos comprometemos a hacer más y más para asegurarnos de que los rohinyás obtengan algo de justicia", declaró

Tanto Kim como Guterres se reunieron con mujeres y niñas, que también les contaron historias de violencia indescriptible contra ellas y sus familias.

UNFPA Bangladesh/Allison Joyce
El Secretario General, António Guterres, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, la directora ejecutiva de UNFPA, Natalia Kahem, y el Alto Comisionado para los Refuigiados, Filippo Grandi, comparten con refugiados rohinyás.

Los desafíos de las agencias humanitarias

La compleja crisis de los refugiados rohinyás estalló en agosto pasado tras los ataques a puestos remotos de la policía por parte de grupos armados que presuntamente pertenecían a la comunidad. Estos fueron respondidos con ataques sistemáticos a la minoría principalmente musulmana. Los grupos de derechos humanos, incluidos altos funcionarios de la ONU, han dicho que estas campañas equivalen a una limpieza étnica.

En las semanas siguientes, más de 700.000 rohinyás, la mayoría de ellos niños, mujeres y ancianos, huyeron de sus hogares hacia Bangladesh, con poco más que la ropa que llevaban puesta. Ya más de 200.000 refugiados rohinyás se refugiaban en el país vecino como resultado de desplazamientos anteriores.

Las agencias de las Naciones Unidas y los socios humanitarios han estado sobre el terreno, respondiendo a las necesidades tanto de los refugiados como de las comunidades que los acogen. Sin embargo, sus esfuerzos a menudo han sido abrumados por la magnitud de la crisis y el clima extremo.Uno de los desafíos más apremiantes es la temporada de los monzones, que trae lluvias torrenciales y la amenaza de ciclones, deslizamientos de tierra e inundaciones repentinas.

"Las fuertes lluvias y su impacto ya están agravando el sufrimiento de los refugiados mientras intentan reconstruir sus vidas", dijo Natalia Kanem, directora ejecutiva del Fondo de Población de la ONU (UNFPA), que también formó parte de la delegación del Secretario General.

Kanem se comprometió a continuar haciendo todo lo posible para proporcionar servicios que salven las vidas de las mujeres y las niñas dentro de la población refugiada y sus comunidades de acogida, que han sido generosas al recibirlas.

UNIFEED
Gul Zahar, refugiada rohinyá de 90 años

La falta de financiación

Además del clima, la grave falta de recursos también ha obstaculizado la respuesta humanitaria. Un Plan de Respuesta Conjunta, lanzado por la ONU en marzo, solicitando 951 millones de dólares para proporcionar asistencia vital, solo cuenta con un 18% de financiación.

El apoyo anunciado por el Banco Mundial ayudará a mejorar las condiciones y a aumentar la asistencia de una respuesta puramente “humanitaria y de día a día", dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, quien también estuvo presente en Cox's Bazar.

"De verdad contamos con estos recursos adicionales, y tal vez con más financiación que el Secretario General y el presidente del Banco Mundial podrán movilizar en el futuro, para estabilizar las condiciones y crear soluciones duraderas", dijo el jefe del ACNUR.

Junto con el UNFPA y el ACNUR, todo el sistema de la ONU sigue comprometido para garantizar que los refugiados y las comunidades de acogida tengan acceso a la ayuda y la protección que tanto necesitan.