Implicar a las comunidades contra el VIH en África

16 Abril 2018

A pesar de los intentos por aumentar el número de personas que reciben tratamiento antirretroviral en África central y occidental, la zona se encuentra lejos de alcanzar sus objetivos. Para agilizar el proceso, varias organizaciones proponen a los médicos que deleguen en el resto del personal sanitario y las comunidades locales.

El 30 % de las muertes de la región se producen por enfermedades relacionadas con el virus. Aunque hace siete meses se lanzó un plan para mejorar la actuación, solo se ha experimentado un aumento del 10 % en el número de personas bajo tratamiento, lo que “no resulta suficiente”, según el director ejecutivo de ONU Sida, Michel Sidiblé.

Esto sucede porque las comunidades cuentan con un número reducido de médicos que, en muchos casos, no tienen capacidad para abordar el problema en su conjunto. Por lo tanto, los expertos proponen delegar las tareas no médicas en las comunidades locales, otorgándoles un mayor margen de maniobra a la hora de responder a sus propias necesidades.

Nuevas soluciones

Los agentes sanitarios de las comunidades generan más confianza y conocen mejor los problemas de su entorno. Por lo tanto, son más eficaces a la hora de informar a la población sobre cómo darse cuenta de que padecen el virus o prevenir el contagio.

A largo plazo, se salvan vidas y se ahorra dinero.

“A largo plazo, se salvan vidas y se ahorra dinero”, indicó Cheick Tidiane Tall, director de EVA, una red de pediatras especializados en el cuidado del VIH.

De esta manera, no se trata de sustituir a los médicos, sino ayudarles para que puedan evitar que las personas con VIH se vean privadas de acceso a medicación por la falta de recursos. 

"Los médicos seguiremos siendo médicos. Sin embargo, necesitamos delegar en las comunidades y viceversa. Los pacientes se encuentran en el núcleo del problema y siempre deben ser la prioridad", dijo Pierre Somse, ministro de Salud de la República Centroafricana.

Caída en la provisión de tratamiento

Otro gran obstáculo para la región a la hora de aplicar el plan para mejorar la actuación son los fondos. Se estima que la financiación para distribuir antirretrovirales se reducirá en un 30 % entre 2018 y 2020. La asesora política de Médicos sin fronteras, Nathalie Cartier, indica que el plan le parece prometedor desde el punto de vista político, pero que “ha llegado el momento de convertirlo en una realidad sobre el terreno, para que la gente que vive con VIH pueda verse beneficiada”.

El Fondo mundial para la lucha contra el sida, la tuberculosis y la malaria ha indicado que resulta necesario impulsar la financiación nacional para que los países se impliquen de forma más activa y se puedan diseñar programas sostenibles. Esto sería posible al reducir los costes sanitarios, descentralizando los sistemas y aprovechando las innovaciones en cuanto a medicación y estrategias.