La República Democrática del Congo vive la desesperación y la esperanza al mismo tiempo

19 Marzo 2018

Pese a la inestabilidad, la violación de los derechos humanos y la violencia sexual, el Congo ha registrado mejoras en educación, infraestructuras y salud, ha asegurado el coordinador de la ONU para Asuntos Humanitarios ante el Consejo de Seguridad.

Las necesidades financieras causadas por conflictos internos se han duplicado en el último año y 13 millones de personas necesitan asistencia humanitaria. Más de 4,6 millones de niños sufren de malnutrición, 2,2 millones de ellos de manera aguda.

“También hay una epidemia de violencia sexual, incluso contra niños, que no se menciona ni se busca solucionar”, dijo el coordinador humanitario. “Sin un alto a la violencia y una transición política exitosa, estas cifras van aumentar”, agregó.

Pese a toda esa situación, Mark Lowcock señaló que durante los pasados quince años la infraestructura rural ha mejorado, la educación y los niveles de inmunización han aumentado y la mortalidad infantil ha disminuido.

 “Necesitamos reforzar nuestro apoyo a la República Democrática del Congo”,  dijo al tiempo que resaltó que la falta de fondos es el mayor obstáculo a la respuesta humanitaria en el país.  

Necesitamos reforzar nuestro apoyo a la República Democrática del Congo.

Por ese motivo, Lowcock, quien acaba de terminar una misión de dos días al país, anunció que el 13 de abril los Países Bajos, la Unión Europea, Emiratos Árabes Unidos y las Naciones Unidas realizarán la primera conferencia humanitaria de alto nivel para asegurar contribuciones financieras inmediatas y lanzar un proyecto de largo plazo para apoyar a los congoleños.

Además, resaltó la solidaridad de las familias congoleñas, que, a pesar de tener poco, ayudan a sus hermanos y hermanas desplazados por la violencia. “Hay desesperación, pero también hay esperanza, la gente de la República Democrática del Congo es resiliente e ingeniosa”, dijo.

Lowcock aseguró que se han mantenido conversaciones constructivas con las autoridades para abordar estos desafíos, así como para facilitar el trabajo humanitario a través de la expedición más rápida de visados y el establecimiento de aranceles más bajos para los suministros de ayuda.

En 2017, las Naciones Unidas y sus socios humanitarios alcanzaron a más de 4,2 millones de personas y este año el objetivo es llegar a 10,5 millones. Para ampliar esta respuesta se ha reforzado el liderazgo y fortalecido la presencia en el terreno.

“Las agencias humanitarias continúan entregando ayuda a pesar de la inseguridad y la burocracia que persisten. Ha habido secuestros y robos a trabajadores en las últimas semanas en Tangarika”, explicó el coordinador humanitario.

El secretario general adjunto destacó además la importancia del trabajo de la Misión de la ONU en el país, la MONUSCO, para crear un espacio seguro para la entrega humanitaria y proteger a los civiles.

Un vehículo de la misión de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO) en la ciudad de Pinga, en Kivu Norte.
ONU/Sylvain Liechti
Un vehículo de la misión de la ONU en la República Democrática del Congo (MONUSCO) en la ciudad de Pinga, en Kivu Norte.

Autoridades congoleñas violaron los derechos humanos de manifestantes

Precisamente un informe publicado este lunes por esa misión y la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos revela que, en 2017, el derecho a la libertad de reunión fue severamente restringido y reprimido violentamente y la tendencia continúa.

El estudio documenta asesinatos y otras violaciones graves de los derechos humanos debido al uso excesivo de la fuerza por parte de policías y soldados durante las masivas protestas del año pasado.

Entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de enero de 2018, las autoridades mataron al menos a cuarenta y siete personas, incluidas mujeres y niños, en el contexto de las manifestaciones y hay indicios de que se ha intentado encubrir estas graves violaciones eliminando los cuerpos de las víctimas y obstruyendo el trabajo de los observadores nacionales e internacionales.

Los datos se basan en información recopilada durante los principales seis días de las movilizaciones y afirman que, aunque algunas personas armadas con palos y escobas intentaron perpetrar actos de violencia durante algunas protestas, la gran mayoría de los manifestantes eran pacíficos. El uso de fuerza excesiva, incluida la fuerza letal, por parte de las autoridades fue “ilegal, injustificado y desproporcionado”.
La representante especial de la ONU para el Congo, Leila Zerrougui, dijo que el informe destaca la existencia de la impunidad y una reducción continua del espacio democrático en el país observado desde el comienzo de 2015.

"Esto es incompatible con la letra y el espíritu del Acuerdo de 31 de diciembre de 2016 y sus medidas de fomento de la confianza. Las manifestaciones están intrínsecamente relacionadas con la libertad de expresión y es absolutamente necesario que todas las voces se escuchen en el contexto de las próximas elecciones ", dijo Zerrougui.

La represión sistemática de las manifestaciones, incluso mediante el uso de una fuerza desproporcionada, es una grave violación de las leyes internacionales de derechos humanos.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, dijo que la represión sistemática de las manifestaciones, incluso mediante el uso de una fuerza desproporcionada, es una grave violación de las leyes internacionales de derechos humanos y las leyes de la República Democrática del Congo. “Existe una necesidad urgente de una investigación judicial significativa, transparente e independiente sobre estas violaciones y otras denuncias”, recalcó.

Zerrougui y Zeid instaron al Gobierno a permitir el ejercicio de los derechos de reunión y expresión pacíficas, advirtiendo que la represión solo genera frustración y puede conducir a un grave deterioro de la situación de seguridad, así como representar una amenaza para el proceso electoral.