20 Febrero 2018

Siete mil recién nacidos mueren cada día en todo el mundo, según el último informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, que destaca que ese número de fallecimientos sigue siendo alarmantemente elevado, especialmente entre los países más pobres del mundo.

Más de dos millones y medio de recién nacidos mueren anualmente antes de poder alcanzar su primer mes de vida y, de ellos, un millón fallecerá el mismo día que nacen, especialmente en los países más pobres del mundo, una cifra que UNICEF considera “sumamente elevada”.

Al presentar este martes su nuevo informe sobre mortalidad en el periodo neonatal, la agencia  consideró que la mayoría de estas muertes, un 80%, se produce por el nacimiento prematuro del bebé, complicaciones durante el parto o infecciones como la sepsis, la meningitis y la neumonía.

Las tres principales intervenciones que salvarían millones de vidas son: una asistencia sanitaria asequible, una alimentación apropiada y el consumo de agua potable; en resumen, el acceso a unos servicios básicos que normalmente están fuera del alcance tanto de los bebés como de sus madres en los países de bajos recursos.

Pese a los avances en la disminución de muertes neonatales, consideradas estas como las que ocurren en bebés de menos de un mes de vida,  siete mil recién nacidos fallecen al día, no por la falta de medicamentos sino por una cuestión estructural.

Durante el mes de febrero UNICEF presentará la campaña mundial, “Cada vida cuenta”, con el propósito de exigir y ofrecer soluciones a los gobiernos, los profesionales de la salud, los donantes, el sector privado, las familias y las empresas.

Los diez mejores países para nacer y los diez peores*

*El listado se basa en las Estimaciones no redondeadas de las tasas de Mortalidad por país

Los niños nacidos en Japón durante los primeros veintiocho días de vida poseen la mayor proporción de supervivencia al fallecer solamente uno por cada mil, mientras que Pakistán registra la estadística más negativa con cuarenta y seis muertes por cada mil nacimientos durante el mismo periodo de tiempo.

El nivel de ingresos por país continúa siendo un factor importante a la hora de medir la supervivencia de los menores. Mientras que en l las naciones de ingresos altos la tasa de mortalidad es de solo tres muertes por cada mil recién nacidos, en las de ingresos bajos la tasa es de 27 fallecimientos.

No obstante, la situación económica puede llegar a ser una explicación parcial ya que la tasa de defunciones en países como Estados Unidos o Kuwait, considerados de ingresos altos, es de cuatro muertes por cada millar de neonatos, ligeramente inferior a los cinco de Sri Lanka o Ucrania, naciones consideradas de rentas medianas bajas.

"En EEUU la salud no es gratuita y universal, con lo cual hay muchas capas de la población que no tienen seguro médico, que sólo acceden a hospitales si es una cuestión de vida o muerte", explica Paloma Escudero, directora de comunicación de UNICEF en una entrevista con Noticias ONU. "Muchas chicas, sobre todo chicas jóvenes, de población afroamericana, pueden visitar el médico en escasas ocasiones durante el embarazo. Y si hay un embarazo con complicaciones muchas veces se las llevan a casa por no poder permitirse la familia el mantenerla en el hospital con los altos costes que esto conlleva".

El ejemplo más positivo durante los últimos decenios se ha producido en Rwanda, un país considerado de ingresos bajos, al reducir su tasa de mortalidad de recién nacidos más de un 50% –de 41 en 1990 a 17 en 2016–, situándose por delante de países de rentas medianas altas como la República Dominicana, donde la tasa asciende a 21.

Cuba a la cabeza de América Latina

La mayor proporción de supervivencia en América Latina y el Caribe la lidera Cuba con una muerte por cada 417 nacimientos, seguida por Antigua y Barbuda, Uruguay, Chile, Costa Rica y Argentina.

Por su parte, Haití y la República Dominicana obtuvieron los registros más altos de fallecimientos con uno por cada cuarenta y uno, y uno por cada cuarenta y ocho menores respectivamente.

La importancia del nivel cultural y el socioeconómico

Los hijos de mujeres que carecen de estudios tienen el doble de riesgo de fallecer durante el primer mes de vida que aquellos cuyas madre terminaron la educación secundaria.

En Somalia, un país con una de las tasas de mortalidad de recién nacidos más altas del mundo (39), solamente hay 1 médico, enfermero o partero por cada diez mil personas; en Noruega, una nación con una tasa de mortalidad de recién nacidos muy baja, cuentan con 218 profesionales por el mismo número de personas.

Recomendaciones de UNICEF

Para ofrecer una buena asistencia sanitaria y asequible a todas las madres y bebés, empezando por lo más vulnerables, se necesitará:

• Asegurar unas dependencias limpias, funcionales y equipadas con agua, jabón y electricidad.

• Contratar, formar, mantener y gestionar un número suficiente de médicos, enfermeros y parteros con las cualidades y competencias necesarias para salvar las vidas de los recién nacidos.

• Disponer de los diez medicamentos y productos más importantes para disposición de las madres y los bebés, como respiradores manuales de reanimación, antibióticos para tratar a las madres y a los recién nacidos con algún tipo de infección, y mantas y paños para mantener caliente al bebé, entre otros.

• Empoderar a las adolescentes, madres y sus familias para que exijan y reciban una atención de la salud de calidad.