El yoga entra en la lista del Patrimonio Inmaterial de la UNESCO

1 Diciembre 2016

La UNESCO anunció hoy que el yoga, la charrería mexicana, el Carnaval de El Callao en Venezuela y la rumba cubana han entrado a formar parte de la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

La filosofía de la milenaria práctica del yoga en la India ha influido en numerosos aspectos de la sociedad de este país, desde la salud y la medicina hasta la educación y las artes. Basado en la unificación de mente, cuerpo y alma, los valores de yoga constituyen una parte importante de la espiritualidad de la comunidad. El yoga combina la adopción de una serie de posturas, la meditación, el control de la respiración, cantos y otras técnicas. Tradicionalmente, esta práctica se transmitía de maestros a alumnos, pero hoy en día hay monasterios (áshrams), escuelas, universidades, centros comunitarios y redes sociales que ayudan a difundir esta filosofía.

La charrería mexicana es una práctica tradicional de comunidades que se dedican a la cría y el pastoreo del ganado a caballo. Es un elemento importante de la identidad y el patrimonio de los pueblos depositarios de esta tradición. La charrería se utiliza para transmitir a las nuevas generaciones valores como el respeto y la igualdad de todos los miembros de la comunidad. En sus orígenes, facilitaba la convivencia entre los ganaderos de diferentes Estados del país. Las técnicas se enseñaban de padres a hijos. Actualmente, asociaciones y ofrecen entrenamientos incluso para participar en competiciones. Los charros lucen una indumentaria tradicional –con sombreros de ala ancha para los hombres y chales de colores para las mujeres– para hacer gala de sus habilidades a pie o a caballo.

El carnaval celebrado en El Callao, en la República Bolivariana de Venezuela, guarda relación con los festejos de emancipación llamados `Cannes Brulées´ que tienen lugar en las Antillas de habla francesa. Desde enero a marzo, esta festividad tradicional agrupa hasta unos 3.000 participantes que desfilan por las calles de la localidad disfrazados de personajes históricos o imaginarios al ritmo del calipso y otras músicas y danzas. Los desfiles son conducidos por mujeres que danzan engalanadas con vestidos variopintos. Este carnaval pone de relieve la historia de los habitantes de la ciudad y su diversidad al exaltar el legado cultural afroantillano y las influencias de otras comunidades. Además, fortalece la identidad de los callaoenses, propicia la unidad entre ellos e incita a las generaciones más jóvenes a descubrir su patrimonio cultural.

La rumba de Cuba está vinculada a la cultura africana, pero también posee algunos elementos característicos de la cultura antillana y el flamenco español. La rumba surgió en barriadas urbanas pobres, poblados de chabolas y zonas rurales, y se fue extendiendo desde el oeste hacia el este del país. Las músicas, cantos, movimientos y gestos de la rumba expresan un espíritu de resistencia y autoestima, evocando al mismo tiempo una gracia, una sensualidad y una alegría propicias al acercamiento entre las personas. La transmisión de este elemento del patrimonio cultural cubano se efectúa en el seno de las familias y entre vecinos

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