La ONU investiga nuevas denuncias de abusos sexuales en la República Centroafricana

31 Marzo 2016

La ONU ha desplegado a un equipo de expertos en distintas disciplinas para investigar a fondo las nuevas denuncias de abusos y explotación sexual en la República Centroafricana cometidos tanto por cascos azules de la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en ese país (MINUSCA), como por personal ajeno al organismo e integrantes de grupos armados locales.

La delegación —integrada por especialistas de la Oficina de Supervisión Interna de la ONU en derechos humanos, protección de mujeres y niños, conducta y disciplina, así como de UNICEF, el Fondo de Población (UNFPA) y la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos—, se encuentra en el área donde se produjeron los presuntos abusos, cuyo número aún no se ha determinado.

La mayor parte de las acusaciones dan cuenta de violaciones cometidas entre 2013 y 2015 en la región de Kemo, aunque también se han recibido denuncias en otras zonas de la República Centroafricana.

Según los expertos, los contingentes involucrados provienen de Burundi y Gabón, y se investigan también acusaciones contra las fuerzas francesas Sangaris. Las víctimas recibirán asistencia psicosocial y apoyo médico, y las unidades militares en cuestión permanecerán confinadas en campamentos mientras duren las pesquisas.

La ONU ha notificado formalmente las imputaciones a los gobiernos de Burundi, Gabón y Francia, y les ha solicitado que envíen de inmediato expertos para sumarse a las investigaciones.

El Consejo de Seguridad de la ONU sesionará hoy sobre las acusaciones y el avance de las investigaciones.

En conferencia de prensa en Nueva York, el portavoz del organismo mundial, Stephan Dujarric, afirmó que el Secretario General, Ban Ki-moon se encuentra consternado por las denuncias y centra su atención en las víctimas y sus familiares.

“Se trata de mujeres y niños que han sido traumatizados de la peor manera que se puede imaginar”, dijo.

A nombre de Ban, el portavoz recordó que la República Centroafricana inauguró ayer la presidencia de un mandatario electo democráticamente, marcando así el fin de un periodo de transición.

La intevención de la comunidad internacional ayudó a salvar al país de un destino terrible; sin embargo, debemos enfrentar la realidad de que algunos militares enviados a proteger a la población actuaron de mala fe, continuó.

El Secretario General consideró que para que esos crímenes no se perpetúan con el silencio, se deben encarar e investigar y para ello, apuntó, los Estados miembros precisan disciplinar a sus fuerzas con medidas enérgicas.

“Eso es esencial para recuperar la confianza en la institución invaluable de las operaciones de paz y, más aún, para hacer justicia y brindar alivio a las comunidades afectadas”, enfatizó.

Por su parte, el Alto Comisionado para los Derechos Humanos se refirió a las denuncias como “repugnantes” y aseguró que Naciones Unidas realiza grandes esfuerzos para llegar al fondo de la cuestión.

“Tomamos con gran seriedad estas denuncias, algunas de las cuales son particularmente intolerables. Es fundamental que las víctimas sean protegidas y reciban todos los cuidados necesarios”, subrayó Zeid Ra’ad Al Hussein.

Añadió que los gobiernos de los países de origen de los soldados involucrados deben castigar a los responsables de estos actos con sentencias adecuadas y los instó a tomar medidas para evitar que se repitan estas atrocidades.

“De lo contrario, el ciclo de abusos no terminará nunca. El simple regreso en desgracia es una respuesta inapropiada a atropellos tan graves como violar a menores de edad”, puntualizó Zeid.

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