La ayuda humanitaria marca la diferencia entre la vida y la muerte en Siria, según titular de OCHA

1 Septiembre 2015

Cuando la crisis en Siria ya entra en su quinto año y más de 7,6 millones de personas se han visto desplazadas y unos 4 millones han huido a países vecinos, las necesidades humanitarias son mayores que nunca, dijo hoy el titular de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA).

Durante la inauguración de la quinta reunión de donantes de Siria en Kuwait, Stephen O’Brien dio las gracias por todo el apoyo recibido que les permitió en la primera mitad del año entregar comida a casi 6 millones de personas al mes, y medicamentos a otros 9 millones.

Sin embargo, recordó que operar en Siria sigue siendo peligroso. Desde marzo de 2011 han muerto 79 trabajadores humanitarios.

Otro obstáculo que explica el desequilibrio entre las necesidades y la respuesta es una grave escasez de fondos, señaló O’Brien. Las agencias humanitarias sólo han recibido un tercio del dinero que necesitan para el plan de respuesta en Siria. Para este año, su llamamiento asciende a 7.420 millones de dólares, pero sólo ha recibido 2.380 millones.

Estos fondos pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte, aseguró el titular de OCHA. El Programa Mundial de Alimentos ya se ha visto obligado a reducir su ayuda una quinta parte. Sin dinero, UNICEF no podrá construir y equipar nuevas escuelas. Y más de 225.000 sirios no tendrán acceso a atención médica básica, destacó O’Brien.

En el terreno político, el enviado especial de la ONU para Siria, Staffan de Mistura, se reunió este martes en Beirut con el viceministro iraní de Exteriores, Hussein Amir Abdollahian, para debatir maneras de facilitar una solución política para el continuo conflicto sirio.

 

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