FAO pide aumentar incentivos a agricultura ecológica

15 Noviembre 2007

Los pagos selectivos a los campesinos pueden ser una forma para proteger el medio ambiente al tiempo que se afronta la creciente preocupación creada por el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la falta de agua, aseguró hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

En su informe anual sobre el estado mundial de la agricultura y la alimentación 2007, el organismo advierte que el pago por servicios ambientales continúa enfrentándose a grandes dificultades, y que en determinadas situaciones no siempre constituye la mejor solución.

“La agricultura emplea a más personas y consume más tierra y agua que cualquier otra actividad humana”, subrayó el Director General de la FAO, Jacques Diouf en el prólogo al documento.

Agregó que esta actividad económica tiene el potencial de degradar las tierras, el agua, la atmósfera y los recursos biológicos del planeta, o de mejorarlos, en función de las decisiones que tomen los más de dos mil millones de personas cuyos medios de vida dependen directamente de los cultivos, la ganadería, la pesca o los bosques. “Por ello es esencial que estas personas cuenten con los incentivos adecuados”, recalcó.

El aumento de la población, el rápido desarrollo económico, la creciente demanda de biocombustibles y el cambio climático están ejerciendo una gran presión sobre el medio ambiente en todo el mundo. Por ejemplo, la agricultura tiene el reto de alimentar a una población mundial que pasará de seis a nueve mil millones de personas en 2050.

Una de las razones principales para la degradación medioambiental es la percepción de que la mayoría de los servicios que nos presta la naturaleza son gratuitos. No son propiedad de nadie y no hay que pagar a nadie por ellos, y los campesinos reciben escasos incentivos para protegerlos. Además, los subsidios que fomentan la producción de productos comerciales a expensas de otros servicios medioambientales pueden agravar su degradación.

Los precios actuales tienden a favorecer la producción de alimentos, fibra y de forma creciente, biocombustibles, pero habitualmente infravaloran otros servicios positivos que ofrecen los campesinos, como el almacenamiento de carbono, control de inundaciones, suministro de agua potable o la conservación de la biodiversidad.

Los campesinos pueden alcanzar mejores resultados medioambientales, pero necesitan ser incentivados para ello. El pago por servicios ambientales representa una forma de incrementar los incentivos para las prácticas agrícolas adecuadas, y a menudo para compensar la contaminación generada por otros sectores.

Sin embargo, “en algunos casos los pagos pueden tener también efectos adversos en la pobreza y la seguridad alimentaria, sea a través de una reducción del empleo agrícola o en la subida de los precios de los alimentos”, indicó Diouf.

 

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