Brasil pugna por equidad social como arma contra degradación ambiental

25 Septiembre 2007

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó hoy en la ONU que para salvar la herencia común de la humanidad se necesitará una distribución equilibrada de la riqueza.

El mandatario fue, como es tradición, el primero orador en el debate de la 62ª Asamblea General de las Naciones Unidas.

Lula sostuvo que es necesario eliminar la noción, “aparentemente realista y sofisticada, pero en la práctica “anacrónica, predatoria e insensata”, de la multiplicación del lucro y la riqueza a cualquier precio.

“Hay precios que la humanidad no puede pagar, a riesgo de destruir las fuentes materiales y espirituales de la existencia colectiva, a riesgo de destruirse a sí misma. La perennidad de la vida no puede estar a merced de la codicia irracional. El mundo no corregirá su relación irresponsable con la naturaleza sin modificar la naturaleza de las relaciones entre el desarrollo y la justicia social”, enfatizó.

El mandatario brasileño dedicó gran parte de su discurso al medio ambiente. Dijo que no podrán superarse las consecuencias del cambio climático hasta que la humanidad cambie sus patrones de producción y consumo.

“El mundo precisa urgentemente de una nueva matriz energética. Los biocombustibles son vitales para construirla. Ellos reducen significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero. En Brasil, con la creciente utilización cada vez más eficaz del etanol, se evitó en estos 30 últimos años la emisión de 644 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera”, recalcó.

La experiencia brasileña, agregó el mandatario, demuestra que la producción de biocombustible no afecta la seguridad alimentaria. La gente no sufre hambre por falta de comida, sino por falta de ingresos, aseguró el presidente Lula da Silva.

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