FAO promueve la agricultura urbana contra el hambre

1 Febrero 2007

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) abrió un nuevo frente en su batalla contra el hambre y la desnutrición: las ciudades, en donde tendrá lugar el mayor crecimiento de la población mundial durante las dos próximas décadas.

“El concepto de ‘agricultura urbana’ puede parecer una contradicción, pero es lo que la FAO está apoyando como elemento para el suministro de alimentos en respuesta al tamaño creciente de las ciudades en los países en desarrollo y a la rápida expansión de sus barrios pobres y superpoblados”, dijo Alison Hodder, experta en horticultura del Servicio de Cultivos y Pastos de la FAO.

Por primera vez en la historia, este año la población urbana a nivel mundial –más de 3.000 millones de personas– excederá en número a la que vive en áreas rurales.

La FAO destacó que la tercera parte de los residentes urbanos vive en suburbios degradados, y en muchas ciudades de África Subsahariana esto sucede a las tres cuartas partes de sus habitantes.

Para 2030 y según las proyecciones de la ONU, cerca de dos tercios de la población mundial vivirá en ciudades, mientras que la población mundial alcanzará los 9.000 millones de habitantes en 2050.

“Se producirá un enorme incremento de la población urbana”, asegura Alexander Müller, responsable interino del Departamento de Agricultura y Protección del Consumidor de la FAO. “Asegurarnos de que dispongan de todos los alimentos necesarios supondrá un desafío sin precedentes”, añadió.

A través de su programa “Alimentos para las ciudades” –una iniciativa interdisciplinaria-, la FAO ayuda a diversas urbes a desarrollar proyectos de agricultura urbana y periurbana para que puedan ser capaces cada vez más de alimentarse a sí mismas.

El objetivo del proyecto es que todos los alimentos se obtengan de acuerdo a los principios de la agricultura sostenible y a estrictas normas de calidad que garantizan que el producto sea fresco, inocuo y saludable. Esta iniciativa tiene la ventaja añadida de que deriva en más espacios verdes en ciudades muy congestionadas.

La FAO está utilizando un enfoque novedoso para la cuestión de las barriadas pobres en las ciudades colombianas de Bogotá y Medellín, en donde un proyecto piloto apoya la producción de hortalizas por parte de personas desplazadas.

Debido a la escasez de terreno, los expertos locales -con el asesoramiento de la FAO- han enseñado a centenares de familias que viven en barrios marginales a producir sus propias hortalizas en micro-huertos dentro de sus propias casas, usando como recipientes botellas de agua recicladas o neumáticos viejos.

Cada uno de estos “huertos” familiares produce al mes cerca de 25 kilogramos de verduras como lechugas, fríjoles, tomates y cebollas. Los excedentes se venden a los vecinos o a través de una cooperativa que ha sido creada por el proyecto.

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