Banco Mundial recomienda a América Latina reducir dependencia de remesas

1 Noviembre 2006

Las remesas de los inmigrantes latinoamericanos son positivas para el crecimiento y la lucha contra la pobreza, pero no son un sustituto de las políticas de desarrollo, advirtió el Banco Mundial.

En nuevo estudio titulado “Cerca de Casa”, la entidad financiera revela que en 2005 América Latina recibió 48.000 millones de dólares en remesas.

El documento enfatiza que los beneficios de esos flujos se han sobreestimado sin tomar en cuenta algunos de sus costos.

Humberto López, economista del Banco, dijo que las remesas son claramente un motor para el desarrollo y que contribuyen a disminuir los niveles de pobreza, además de que contribuyen a que los niños estén más tiempo en la escuela y a alcanzar mejores indicadores de salud en parte porque permiten a las familias ahorrar e invertir más.

“Pero las remesas tienen que ser vistas más como un complemento que como una alternativa a una estrategia nacional de desarrollo”, enfatizó el economista.

Según el Banco Mundial, uno de los efectos negativos es la pérdida de ingresos, ya que las remesas sustituyen el salario que estos trabajadores hubieran generado de no emigrar.

Además, reducen la fuerza de trabajo, sobrevalúan el tipo de cambio y, por lo tanto, reducen la competitividad del país que las recibe.

 

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