Argentina: CEPAL reporta impacto de cambios en mercado laboral

18 Agosto 2006

Desde fines de la década de 1980 hasta comienzos del primer decenio del siglo XXI se han registrado importantes cambios en la movilidad del empleo y de los ingresos laborales en Argentina, que han agravado el grado de concentración de los ingresos, tanto individuales como familiares, señaló hoy un estudio elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

La alta inestabilidad y estancamiento económicos vividos por el país a partir de los años 1980 afectaron adversamente el nivel de bienestar de los individuos, ya que se redujo la utilidad del flujo de recursos y los niveles de consumo se vieron impactados de manera negativa, explicó el documento.

El informe abordó los cambios que ha experimentado la diferencia en la distribución de los ingresos desde fines de los 80 y concluyó que el impacto fue diferente según el estrato de los hogares afectados por la inestabilidad económica y laboral. En el caso de los jefes de hogares de baja educación, el efecto estabilizador del descenso de la inflación surgido a comienzos de la década de los 1990 fue plenamente descontado por la variabilidad ocupacional. En cambio, cuando se realizó el análisis para los ingresos individuales, el impacto de esa variabilidad fue mayor.

Asimismo, se observó que la distribución de los ingresos más permanentes aumentó algo más que la distribución de los ingresos corrientes, dada la disminución de la movilidad registrada a lo largo del período analizado. De esta forma, los autores concluyen que la desigualdad de principios del decenio de 2000 fue similar a la registrada a fines de la década de 1980, y que la creciente diferenciación en los niveles de inestabilidad laboral acentuó el aumento de la desigualdad de los ingresos más permanentes.

Por otra parte, la CEPAL indicó que la tasa de movilidad laboral –que resume tanto la originada en la creación y destrucción de empleos como el reemplazo de trabajadores desvinculados de las empresas por otros– fue del 39% como promedio anual y se caracterizó por una baja estabilidad de los empleos.

La movilidad laboral asumió un claro patrón de exclusión del mercado del trabajo, ya que el 46% de la totalidad de trabajadores registrados en 1996 estaba en el 2004 excluido del empleo asalariado formal, es decir, se hallaban en empleos no registrados, desocupados o inactivos.

 

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