FAO advierte que la falta de escolarización perpetúa el hambre y la pobreza

28 Noviembre 2005

Es absolutamente prioritario que las zonas rurales cuenten con una educación de calidad que abarque la enseñanza primaria, la alfabetización y la formación profesional de las comunidades de campesinos, pescadores y ganaderos, así como de la población que vive en las montañas, en los bosques y los desiertos, afirmó hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“La falta de escolarización en las zonas rurales perpetúa el hambre. La enseñanza primaria es uno de los medios más seguros para que los niños y sus familias rompan el círculo vicioso de la pobreza y del hambre” explicó He Changchui, enviado de la FAO a la 5ª Reunión de Alto nivel sobre la Educación para Todos que tiene lugar en Beijing a partir de hoy.

Aumentan cada vez más las desigualdades entre las regiones urbanas y las rurales donde vive el 75% de la población más pobre del mundo. Dado el carácter polifacético de la pobreza y de la inseguridad alimentaria, se ha demostrado inadecuado para el desarrollo rural un enfoque basado sólo en el sector agrícola, observó la FAO.

Los estudios demuestran que la educación contribuye de forma significativa a reducir la malnutrición y desempeña un importante papel en el aumento de la productividad.

Cuando en los países la educación no comporta el pago de matrículas u otras tasas escolares, la asistencia a la escuela primaria se incrementa rápidamente.

“Los niños que reciben alimentación gratuita en la escuela tienen un 30% más de posibilidades de acabar los estudios primarios” subrayó He Changchui, que ejerce como representante regional de la FAO para Asia y el Pacífico.

Hay que empezar por potenciar la capacidad de acción de la población más pobre y efectuar reformas políticas e institucionales en el sector rural que lleven a la plena participación de los interesados, según la FAO.

La educación básica repercute de forma inmediata y positiva en la productividad de de los pequeños campesinos y de los que practican una agricultura de subsistencia. Si las zonas rurales cuentan con servicios de educación básica mejores y más eficaces, como la enseñanza primaria, la alfabetización y la formación profesional elemental, su productividad y medios de vida mejoran sustancialmente.

Los campesinos carecen a menudo tanto de voz como de representación política, mientras el sector urbano acapara cada vez más la prioridad del gasto público.

La FAO lidera la iniciativa Educación para la Población Rural que reúne a los protagonistas del sector agrario, del desarrollo rural y de la educación, para contribuir a alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio –en especial la reducción de la pobreza y el desarrollo rural, la mejora de la nutrición y de la seguridad alimentaria-, mediante el acceso de todos los habitantes de las zonas rurales a la educación elemental.

La reunión del Grupo de Alto Nivel de Beijing aborda la Educación para la Población Rural como una cuestión central de las políticas de desarrollo.

La educación es un activo económico, social y cultural clave para las personas y las naciones y cada año adicional de escolarización primaria representa un peldaño más para conseguir mayores ingresos en la edad adulta.

“El reto es trabajar en pro de un desarrollo sostenible en las zonas rurales que favorezca a los más pobres e incremente los recursos para la sanidad, la educación y la igualdad de sexos, defendiendo además el medio ambiente”, subrayó desde la sede central de la FAO en Roma Livia Gasperini, experta en educación para el desarrollo.

 

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