FAO pide renovar esfuerzos para mejorar la gestión de la pesca

31 Octubre 2005

Un número creciente de países ha decidido aplicar el Código de Conducta para la Pesca Responsable de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), según informó hoy el organismo de de la ONU con ocasión del décimo aniversario de la adopción del Código.

El Código contiene una serie de principios de política pesquera, directrices técnicas y prácticas adecuadas para desarrollar la pesca y la acuicultura de forma sostenible y es un instrumento no vinculante, pero al haber sido firmado por los gobiernos les compromete a operar de acuerdo a sus normas y principios.

La FAO promovió la creación del Código a principios de la década de los años 90 tras observar las tendencias que indicaban como muchas de las pesquerías del planeta estaban alcanzando su techo de producción, con un incremento de los casos de pesca excesiva y de los conflictos relacionados con este fenómeno.

“La idea era crear un instrumento que permitiera a la comunidad internacional, trabajando tanto de forma individual como colectiva, hacer de la pesca y la acuicultura un sector más racional, gestionado de forma responsable, y un elemento sostenible en la producción de alimentos, de forma que millones de personas que dependen de la pesca para obtener alimentos e ingresos puedan seguir haciéndolo de forma indefinida”, explicó Ichiro Nomura, responsable del Departamento de Pesca de la FAO.

Según Nomura, muchos gobiernos han convertido ya algunas partes del Código en normas de obligado cumplimiento dentro de sus propias legislaciones nacionales.

Según los expertos de la FAO, un dato especialmente esperanzador es que el 70 por ciento de sus miembros utilizan ahora sistemas de control de los barcos para supervisar la actividad pesquera en sus aguas jurisdiccionales, como recomienda el Código

Ello supone colocar sensores en las embarcaciones para transmitir dados sobre su localización y actividades, ayudando así a fortalecer una adecuada gestión de las pesquerías y actuando como elemento disuasorio frente a la pesca ilegal y furtiva.

Sin embargo, el ritmo de implementación del Código varía de un lugar a otro, según advierte la FAO, al señalar que los principales retos a los que se enfrentan los países se relacionan casi siempre con la falta de recursos financieros y de capacidad técnica.

La FAO ayuda a superar estas dificultades a través de su Programa FishCode, que ofrece asistencia técnica a los países en desarrollo para ayudarles a la implementación del Código.

“La creación del Código y sus planes de acción asociados, junto a la consiguiente adopción por los países de las medidas y prácticas que contiene son logros cruciales”, subrayó Nomura. “Pero –agregó- este empuje tiene que ser sostenido, por lo que la FAO urge a los gobiernos a que continúen y aumenten sus esfuerzos para implementar el Código durante la próxima década.”

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