FAO reporta gran avance en combate a langosta marroquí en Afganistán

3 Agosto 2005

El gobierno de Afganistán, en trabajo conjunto con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), ha obtenido un gran éxito en la erradicación de la plaga de langosta marroquí en las áreas cultivadas de un país que depende en gran medida de la agricultura.

“La extensión de superficie infestada se ha visto muy reducida y las principales áreas agrícolas se encuentran ya libres de la plaga”, aseguró Andrew Harvey, coordinador de la FAO en la campaña contra las langostas en Afganistán, quien presentó en la sede del organismo de la ONU en Roma un informe sobre la campaña que se realiza este año.

Las únicas zonas donde la langosta marroquí (Dociostaurus maroccanus) ha podido poner sus huevos este año son las regiones desérticas remotas. Según explicó Harvey, habrá que mantener una cierta vigilancia en 2006 para prevenir una nueva invasión de las áreas cultivadas, pero no será necesario un control de tipo extensivo. Añadió que la población de langosta en Afganistán se ha visto reducida de forma drástica en relación a los niveles de 2002.

La campaña de este año comenzó en la tercera semana de marzo y se prolongó hasta la primera semana de junio, centrada en las cuatro provincias septentrionales afectadas por la plaga: Baghlan (27.580 hectáreas tratadas), Balkh (56.295 ha.), Kunduz (28.273 ha.) y Samangan (31.091 ha.).

Debido a la primavera tardía de este año, la eclosión de los huevos de langosta se produjo más tarde de lo habitual, dando tiempo para emplazar con antelación suficiente sobre el terreno equipos y pesticidas.

El factor tiempo es esencial para realizar las labores de fumigación. Cada día de retraso incrementa el esfuerzo final necesario para combatir la plaga en un 15%, según Harvey.

La campaña de este año utilizó como arma principal el diflubenzuron, un pesticida que se emplea contra los insectos jóvenes. No es un veneno de contacto, sino que actúa sobre el proceso de la muda durante el crecimiento de los insectos. Se fumiga la vegetación y el diflubenzuron es ingerido por los insectos jóvenes al alimentarse. Cuando llega el momento de la muda, la nueva piel de las langostas no llega a endurecerse y ello les causa la muerte.

Una ventaja añadida es que el diflubenzuron permanece durante algún tiempo sobre la vegetación, de forma que si nacen nuevas langostas también morirán sin necesidad de más fumigaciones.

El factor más importante, explicó el experto de la FAO, es que debido a su forma de actuar este tipo de insecticida es prácticamente inocuo para los humanos, el ganado y la fauna silvestre –como los pájaros-, lo que le diferencia de otros productos.

Sin embargo, para ser efectivo el diflubenzuron debe ser aplicado antes de que los insectos se conviertan en ejemplares adultos con alas, ya que a partir de ese momento ya no vuelven a mudar de piel.

 

Para estar informado de la actualidad internacional, subscríbete a nuestro boletín
Descarga nuestra aplicación Noticias ONU para IOS o Android devices.