FAO advierte hambruna prolongada en Eritrea

9 Junio 2005

Cinco años de sequía extrema, sumados al conflicto fronterizo con Etiopía, han agotado los recursos de las familias campesinas más vulnerables en Eritrea, creando una situación de pobreza generalizada, hambruna prolongada e inseguridad alimentaria, advirtió hoy la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Actualmente, más de 60% de la población -2,3 millones de habitantes- depende de la ayuda alimentaria.

Para reducir esta dependencia y mejorar la capacidad de los campesinos para afrontar la recurrente sequía, se necesitan insumos agrícolas como semillas, aperos de labranza, piensos y asistencia veterinaria, agregó el organismo de la ONU.

Las reservas de la escasa cosecha del año pasado ya han sido agotadas, y la temporada de carestía, que en marzo, se prolongará hasta la próxima cosecha, prevista para noviembre, por lo que muchas familias se verán obligadas a consumir las semillas que tenían preparadas para la siembra, o bien, tendrán que vender o sacrificar sus animales de cría.

Este año la FAO ha distribuido 400 toneladas de salvado de trigo para alimentar el ganado de unas 2.300 familias de desplazados por la guerra fronteriza con Etiopía (1998-2000) que han regresado ahora a sus aldeas en la región fronteriza de Gash Barka.

La sequía pertinaz y la situación de inseguridad convierten a esta región en una zona especialmente vulnerable, y el ganado se enfrenta a una grave escasez de pastos debido al agotamiento y la degradación de los terrenos tradicionales de pastoreo.

La Unidad de Emergencia de la FAO en Eritrea ha rehabilitado 12 clínicas veterinarias en la zona de seguridad creada a lo largo de la frontera con Etiopía, un área que fue muy castigada durante la guerra. Esta iniciativa ha sido financiada por Suecia, Países Bajos y Estados Unidos.

En otro proyecto, la FAO ha apoyado la mejora de los cultivos forrajeros y ha distribuido medicamentos veterinarios, cereales, piensos para el ganado lechero, semillas y aperos agrícolas a los campesinos afectados por la sequía y el conflicto armado.

Aunque Eritrea y Etiopía firmaron un acuerdo de paz en diciembre de 2000, continúa la tensión entre ambos países a causa de la disputa fronteriza.

Por otra parte, con un gran número de varones llamados a cumplir sus obligaciones militares, existe escasez de mano de obra calificada. “En algunas áreas, más del 50% de los hogares está encabezado por mujeres que a menudo no pueden realizar labores agrícolas como arar”, explicó Marco Falcone, coordinador de Emergencia de la FAO en Eritrea.

La FAO está adquiriendo semillas para la siembra de junio que serán distribuidas a cerca de 27.000 familias afectadas por la sequía en las regiones agrícolas de Gash Barka, Debub y Anseba.

Sin embargo, la importación de semillas sólo soluciona el problema por un año o dos, explicó Falcone. “Promover la producción local de semillas de calidad es la única salida para la actual situación, debido a las difíciles condiciones ambientales para la agricultura en Eritrea, el hecho que no se encuentran las variedades adecuadas en el mercado internacional y la escasa calidad de las semillas que se encuentran a nivel local”, puntualizó.

Para estar informado de la actualidad internacional, descarga nuestra aplicación Noticias ONU para IOS o AndroidO subscríbete a nuestro boletín.