Más de 1.300 refugiados regresan a República Democrática del Congo auxiliados por MONUC

12 Octubre 2004

Más de 1.300 congoleños pudieron regresar a su país ayer tras permanecer varios días retenidos en Burundi junto a la frontera con la República Democrática del Congo, que abrió los cruces y comenzó los trámites para que los refugiados entraran al país protegidos por efectivos de la Misión de las Naciones Unidas para el Congo (MONUC), informó la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Con esta medida, los congoleños que aún permanecen retenidos podrán abandonar hoy los improvisados campamentos en los que sufren las inclemencias de la época de lluvias. La oficina de la ONU en Burundi les provee de lonas de plástico, jabón y comida enlatada antes de que lleguen al primer pueblo, Uvira, bajo control de MONUC.

El pasado miércoles llegó el primer grupo de 200 refugiados a la frontera, y al día siguiente fueron 700. Desde entonces han permanecido a la intemperie para presionar al gobierno congoleño para que les dejara entrar.

Las autoridades alegaban falta de infraestructura para atender a tanta gente en un paso fronterizo tan pequeño, pero ante la llegada masiva de refugiados, los funcionarios congoleños se reunieron en con las autoridades de Burundi y la oficina de la ONU para encontrar una salida a la situación.

La Misión de la ONU en Burundi desaconseja la repatriación a los refugiados ya que la situación en la República Democrática del Congo sigue siendo muy delicada, pero ante la llegada incesante de los mismos, se decidió poner en marcha un plan de asistencia en la frontera.

Unas 20.000 personas abandonaron en junio pasado la conflictiva región congoleña de Kivu en dirección a Burundi y poco a poco están regresando desde ahí y desde otros países fronterizos, como Ruanda.

 

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