Mandatarios de América Latina urgen a actuar contra el hambre

20 Septiembre 2004

“Quienes hoy tienen tiene hambre y sufren pobreza no necesitan más diagnósticos, exigen acción”, dijo hoy el presidente de la República de Argentina, Néstor Kirchner, durante su participación en el Encuentro de Líderes Mundiales para la Lucha contra el Hambre y la Pobreza.

El mandatario argentino reiteró el compromiso de su país en la lucha contra el hambre en el mundo como parte de las responsabilidades compartidas de la comunidad internacional e hizo un llamamiento a realizar un esfuerzo multilateral y sistemático para lograr el desarrollo sostenible.

El mundo tiene recursos, aseguró el presidente argentino. Citó que en el mundo desarrollado se gastan más de 300.000 millones de dólares anuales en subsidios, una cifra seis veces mayor a la que se destina como ayuda directa a los países pobres. A su vez, los Estados más pobres pierden casi 40.000 millones al año debido al proteccionismo agrícola de los industrializados.

“Debemos eliminar hipocresías e impedir que los acontecimiento sigan el actual rumbo perverso” dijo el presidente argentino cuando sonaba la campana que marca el final de su discurso.

Ricardo Lagos, presidente de Chile, se sumó a los oradores latinoamericanos subrayando que el mundo no puede aceptar un flagelo que tiene capacidad de corregir.

Agregó que los 50.000 millones de dólares que se necesitan para cumplir las metas del mileno “no son difíciles de encontrar” aunque advirtió que será más difícil conseguir fondos cada año que pase, por lo que pidió a la comunidad internacional dar prioridad a esta tarea, que conlleva el combate al hambre y la pobreza.

Por su parte, el mandatario de Guatemala, Oscar Berger, recordó los efectos devastadores que la pobreza ha tenido en su país, que ha caído en un círculo vicioso de subdesarrollo.

El hambre y la pobreza tienen un grave impacto político que afecta a la gobernabilidad de las democracias del mundo en desarrollo, señaló Berger, y puntualizó, “no basta con repartir alimentos. Es necesario repartir oportunidades.”

A los pocos minutos de comenzar, Berger prefirió improvisar su discurso: “Tenía unos párrafos más que leer. Pero creo que estoy cayendo en la misma retórica. Me encantaría que sacáramos conclusiones. Creo que ya se dijo mucho de los temas de ordenar mercados de no subsidiar a quien le cuesta mucho y de dirigir mejor nuestra deuda externa y evitar la corrupción que en nuestro países se ha dado alrededor de la misma”, terminó.

 

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