ONU empieza nueva fase de ayuda para víctimas de la sequía en Somalia

7 Enero 2004

Los organismos humanitarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) comenzarán una nueva fase de ayuda a las 90.000 personas afectadas por la grave sequía registrada en el norte de Somalia, y han instado a las administraciones locales a evitar todo tipo de violencia ya que ésta obstaculizaría la operación.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) empezarán esta semana un programa de emergencia de distribución de comida y de asistencia médica.

UNICEF señaló que se esperan más pérdidas de ganado y otros activos en vista de que no se prevén lluvias antes de abril en las regiones de Sool y Sanaag.

Ante este panorama, advirtió UNICEF, los niños serán cada vez más vulnerables a la desnutrición y a las enfermedades, por lo que actuará partiendo de esta premisa.

Por otro lado, el Fondo destacó que las condiciones de vida se deteriorarán aún más para las comunidades nómadas que ya han perdido gran parte de sus animales y que requerirán de asistencia alimentaria para sobrevivir.

Además, la creciente tensión entre las administraciones locales del noroeste y el noreste de Somalia –que reclaman como propia la zona afectada- genera preocupación a los organismos humanitarios que intentan aliviar a la población afectada por la sequía.

Si esta situación escalara hasta convertirse en un conflicto violento, las operaciones de asistencia podrían suspenderse, apuntó UNICEF.

Leila Pakkala, funcionaria del Programa de UNICEF para Somalia, urgió a las dos administraciones implicadas a “mantener un entorno estable y a asegurar la continuidad y la eficiencia de las actividades de respuesta”.

Recordó que en el pasado, la ayuda ha podido llegar a las comunidades afectadas gracias a su cooperación en el mantenimiento de la paz y la seguridad.

Durante los últimos cuatro años, la falta de lluvia ha causado escasez de alimentos a gran escala entre los pueblos de pastores del norte de Somalia.

Una misión conjunta encabezada por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó en octubre que la población de la región fue severamente afectada por la pérdida de ganado, lo que también perjudicó su poder de compra.

En dos misiones más recientes (la última terminó el 2 de enero), diez equipos apoyados por UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) visitaron 72 poblados en los que vacunaron y dieron cuidados clínicos y prenatales, además de repartir raciones de alimentos secos para complementar la distribución del PMA.

 

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