Drones, miedo y agotamiento: la realidad diaria de brindar ayuda a Ucrania
Casi cuatro años después de la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, los equipos de ayuda continúan adaptándose a la cruda realidad de trabajar en una zona de guerra.
Para los trabajadores de primera línea como Oleg Kemin, del Programa Mundial de Alimentos (PMA), trabajar en la zona de guerra ucraniana implica adentrarse en lo profundo del territorio disputado, a lo largo de la línea de 1000 kilómetros que separa al país de Rusia, donde los drones son una amenaza constante.
En una entrevista exclusiva con Noticias ONU, Oleg describe su trabajo como oficial de seguridad y los desafíos que enfrenta cuando intenta entregar ayuda alimentaria a comunidades vulnerables.
Hay poco respiro incluso lejos del frente, señala, con ciudades —incluida la capital, Kyiv— bombardeadas repetidamente y sumidas en la oscuridad, como ocurrió justo antes de que habláramos con él.
Su conversación con Noticias ONU ha sido editada por razones de extensión y claridad:
Oleg Kemin: “Cada noche como esta, con los bombardeos, es bastante difícil para nosotros; la infraestructura energética de Ucrania está bajo asedio, por lo que cada uno de estos ataques puede significar nuevos apagones en todo el país. Además, hay nuevas víctimas, lo que genera tensiones adicionales.
Digamos que las personas que pasan noches sin dormir en los refugios no pueden ser tan productivas como de costumbre. Como oficial de Operaciones de Seguridad de la ONU, mi trabajo es rastrear esas constantes alertas de ataques aéreos, tratando de mantener a nuestro personal a salvo y advirtiéndoles sobre las alertas”.
Noticias ONU: ¿Cómo afrontas la amenaza constante de ataque?
Oleg Kemin: “El próximo mes se cumplirán cuatro años desde que comenzó la guerra. Todavía recuerdo los primeros ataques, todavía recuerdo la primera alerta de ataque aéreo y fue muy aterrador. Es imposible acostumbrarse a ello, especialmente cuando puedes ver los daños y la destrucción, pero la gente de alguna manera se acostumbra a todo.
Pero de vez en cuando, cuando has estado trabajando y estás cansado, no escuchas la alerta de ataque aéreo en la aplicación de tu teléfono o la sirena en la calle. Otras veces te despiertas con la primera explosión y es imposible moverte al refugio, porque ya hay un ataque en curso.
Creas mecanismos —no para sobrellevarlo— sino para comprender la situación con mayor claridad, y sigues los procedimientos de emergencia. Por ejemplo, si el ataque ha terminado, ¿debemos comenzar el recuento de personas y evaluar las necesidades?
En todo el país, las personas que trabajan en las compañías de energía y de agua hacen todo lo posible por mantener la vida normal tanto como sea posible, para restablecer la electricidad. En la capital tenemos más oportunidades de hacer reparaciones muy rápidamente, pero en algunas ciudades —incluso la zona oeste de Kyiv— estuvieron sin electricidad durante bastante tiempo”.
Noticias ONU: ¿Dónde son mayores las necesidades en Ucrania hoy?
Oleg Kemin: “Algunas de las comunidades más vulnerables están en Pokrovsk, Kupyansk, Konstantynivka y Dobropillya; todas aparecen hoy en las noticias. Solíamos enviar convoyes de ayuda a estos lugares. Es realmente triste ver, con el avance gradual de la línea del frente, cómo la vida comienza a desaparecer de estas ciudades.
En el primer viaje es una ciudad normal, pero luego las tiendas empiezan a cerrar, más edificios se dañan y hay menos gente en las calles. En la misión final, solo ves una ciudad vacía y cerrada y personas que no tienen a dónde más ir”.
Noticias ONU: ¿Cómo se protegen los equipos de ayuda de los ataques con drones?
Oleg Kemin: “En este momento, en las zonas del frente, hay una alta presencia de drones de vista en primera persona (controlados a distancia). Son relativamente pequeños y, por lo general, cada uno es dirigido por un operador. Cuando cualquiera de nuestros convoyes humanitarios se dirige hacia una zona de este tipo, informamos a ambas partes del conflicto de sus coordenadas GPS utilizando los Sistemas Estándar de Notificación Humanitaria, para que puedan llegar de forma segura a su destino.
Pero eso solo se aplica a los vehículos de la ONU; el resto de los vehículos civiles y militares del convoy pueden ser vulnerables, por lo que, para disuadir a los drones, las fuerzas armadas ucranianas construyen corredores de redes montadas sobre postes a ambos lados de la carretera durante 10 a 15 kilómetros.
Los drones pequeños no tienen la velocidad suficiente para atravesar la red, por lo que quedan atrapados en ella, y eso puede ofrecer cierta protección. Digamos que es la última, última esperanza, pero al menos existe. En un corredor así, te sientes más seguro, porque hay al menos una capa de protección alrededor de tu vehículo.
Por supuesto, las guerras están en constante evolución y ya existen formas de penetrar estas redes, o los drones buscan huecos en la malla, especialmente en otoño e invierno, cuando los fuertes vientos pueden romper la cubierta. Esto es un riesgo doble porque, si la red se enrolla alrededor de una rueda, detendrá el vehículo y lo incapacitará”.
Noticias ONU: ¿Qué puede contarnos sobre las personas que necesitan la ayuda del PMA?
Oleg Kemin: “El verano pasado fuimos en misiones a comunidades remotas en la región de Járkiv (en el noreste de Ucrania, cerca de la frontera rusa). Hay aldeas que evaluamos a las que ahora es imposible llegar, porque es una zona de combate muy activa, pero la gente sigue viviendo allí.
En una de esas aldeas, cuando tuve la oportunidad de preguntarle a una de las habitantes, una mujer anciana, por qué no se iba del pueblo, ella dijo: ‘Aquí está la tumba de mi esposo, de mis hijos, no tengo a dónde más ir; lo único que puedo hacer es cuidar sus tumbas’.
La gente sigue viviendo en estas comunidades, y para llegar a ellas era imposible hacerlo en camión, así que quitamos los asientos traseros de nuestros vehículos blindados, los llenamos hasta el tope con kits de alimentos y literalmente condujimos a través del barro.
Los vehículos de nuestros socios se quedaron atascados, así que tuvimos que sacarlos. La gente vivía tan cerca de los combates —a solo 4,5 kilómetros de la frontera rusa— y la actividad de drones de ambos lados era muy alta allí, por lo que, a veces, a comunidades como estas les llevamos el doble de kits de alimentos, porque nunca sabemos si podremos llegar a ellas en los próximos meses”.
Noticias ONU: ¿Qué más puede decirnos sobre las comunidades ucranianas a las que han llegado?
Oleg Kemin: “Son personas mayores, pensionistas especialmente. En varias ocasiones, las personas que viven allí nos han dicho: ‘¡Es nuestra tierra, es la casa en la que crecí, es una casa construida por mis bisabuelos, es mi tierra y no quiero irme!’
Otras veces, hemos conocido a personas que nos han dicho que intentaron ir a países europeos o al oeste de Ucrania, pero debido a su edad no pudieron encontrar un trabajo que les permitiera tener ingresos suficientes para alquilar una casa, por lo que tuvieron que regresar a sus comunidades disputadas por la guerra. Además, para las personas con discapacidad y sus familiares no es tan fácil mudarse de estas comunidades.
El Estado ofrece evacuación y asistencia, pero aun así muchas personas planean quedarse allí. Y están entre aquellos a quienes ayudamos en las comunidades más cercanas a la línea del frente, donde las tiendas están cerradas y nadie lleva alimentos. Más lejos, si los mercados están abiertos, nuestros donantes proporcionan un poco de ayuda en efectivo para que las personas puedan elegir qué agregar a su canasta de alimentos”.
Noticias ONU: Otra parte clave de la misión del PMA es hacer que las tierras agrícolas vuelvan a ser seguras para que los ucranianos puedan trabajar sus tierras. ¿Qué más puede contarnos?
Oleg Kemin: “Sí, estamos involucrados en trabajos de desminado. Ucrania es un enorme país agrícola y una enorme cantidad de tierra —hasta un 25 o 30%— está contaminada con municiones sin explotar y restos explosivos de guerra.
Por lo tanto, el PMA trabaja en el desminado para que la tierra vuelva a estar disponible para trabajos agrícolas. Como saben, el grano de Ucrania ayuda a alimentar a países de África y a casi todo el mundo, por lo que uno de nuestros objetivos es participar en esa actividad para que sea posible combatir el hambre, no solo en Ucrania, sino también, digamos, utilizando el grano ucraniano en todo el mundo”.