11 Octubre 2021

La responsable de las comunicaciones de UNICEF en Afganistán, una de los pocas occidentales que permanecen en Kabul, destaca el valor de las niñas y las mujeres de Afganistán ante los "miedos y presiones" derivados de la llegada al poder de las nuevas autoridades de facto.

Tras el anuncio de los talibanes de que los adolescentes afganos podían regresar a las aulas, pero no hacer ninguna referencia a la situación de las adolescentes, un millón de chicas afectadas por esta omisión se enfrentan a un periodo de incertidumbre y ansiedad.

La jefa de comunicaciones del Fondo de las Naciones Unidas en Afganistán, Sam Mort, habló sobre esta situación con la secretaria general adjunta de Comunicaciones Globales de la ONU, Melissa Fleming. 

"UNICEF se ha quedado en Afganistán porque ese es nuestro cometido. Estamos aquí antes, durante y después de cualquier emergencia y, en este momento, alrededor de la mitad del país necesita desesperadamente ayuda humanitaria, incluidos 10 millones de niños.

Añadió que “si UNICEF no está aquí para protegerlos, para darles medicinas, para vacunarlos, para darles la alimentación que tan desesperadamente necesitan, para ayudarles a recuperarse de las atrocidades que han visto, entonces ¿quién va a hacerlo? Quedarse fue una decisión fácil para la organización y para mí.

La velocidad con la que se produjo la toma de posesión de los talibanes ha afectado gravemente a nuestras operaciones. La mayor parte del personal afgano está trabajando desde casa hasta que los talibanes nos garanticen su seguridad, especialmente hasta que nuestras trabajadoras puedan viajar con seguridad y hacer sus tareas sin amenazas.

En consecuencia, no funcionamos a plena capacidad; no llegamos a todos los niños que necesitamos ayudar. Sin embargo, durante las últimas semanas se han empezado a abrir las carreteras y los aeropuertos, así que, poco a poco, estamos empezamos a reanudar nuestro trabajo y tenemos la esperanza de que pronto tendremos a todo el personal de vuelta en las oficinas. Con una compleja crisis humanitaria en ciernes y el invierno a la vuelta de la esquina, el factor tiempo es esencial.

Sam Mort, la responsable de UNICEF en Afganistán, junto a un niño en un hospital de Kabul, la capital del país.
UNICEF/Omid Fazel
Sam Mort, la responsable de UNICEF en Afganistán, junto a un niño en un hospital de Kabul, la capital del país.

Uno de los peores lugares del mundo para ser niño

Durante mucho tiempo Afganistán ha sido uno de los peores lugares del mundo para ser los niños y, en los últimos meses, se ha convertido en un lugar mucho más sombrío, por lo que es importante que los ojos y los oídos del mundo sigan centrándose en los más vulnerables y en la mejor manera de ayudarlos.

UNICEF trabaja con muchos jóvenes afganos. Desde mi llegada hace un año, me sorprendió su energía, su optimismo y su determinación para seguir adelante, especialmente su deseo de estudiar. No es fácil, especialmente para las mujeres jóvenes que, en su deseo de aprender y buscar nuevas oportunidades, se enfrentan a amenazas, dificultades y desafíos diarios.

Su confianza, su valentía, es notable. Creo que no me lo esperaba. Veo una valentía en las niñas y mujeres de Afganistán que no he visto en ningún otro lugar, porque los miedos y las presiones son reales y, pese a reconocerlos, siguen adelante de todos modos.

Cuando le pregunté a una joven con la que hemos estado trabajando en las últimas semanas cómo se encontraba, me dijo: "todavía respiro, pero me siento atrapada. Esto es una pesadilla".

Me dijo: "Sam, yo estaba terminando el instituto y a punto de empezar la universidad. Todo lo que quería hacer, todos mis sueños se han frenado".

Una trabajadora sanitaria inyectando una vacuna contra la poliomielitis a un niño pequeño (Foto de archivo).
UNICEF/Celeste Hibbe
Una trabajadora sanitaria inyectando una vacuna contra la poliomielitis a un niño pequeño (Foto de archivo).

Desaprovechar el potencial de los jóvenes

Como extranjero, hay que tener mucho cuidado a la hora de decir: "Oh, no se han parado sin más, ya sabes, volverán a empezar", porque esto es Afganistán y los talibanes han tomado el poder y todo el mundo está en modo "esperar y ver". Nadie puede predecir lo que va a pasar.

El mayor favor que puedo prestar a todos los jóvenes con que he hablado es escucharlos, comprenderles y conversar un poco sobre su salud mental, así como de lo que pueden hacer a diario para mantenerse ocupados, pero sin dejar de ser pragmáticos y concentrarse en su futuro.

UNICEF es una organización con una gran visión de futuro. Intentamos trabajar con los jóvenes dándoles una plataforma que les permita expresarse, realizar sus sueños, inspirarse mutuamente y relacionarse. Sin embargo, ahora mismo eso parece muy difícil en Afganistán.

¿Qué es lo que me quita el sueño?  Es el potencial desaprovechado de los jóvenes, especialmente de las mujeres jóvenes, eso es muy complicado".

 

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