11 Septiembre 2019

Gestionar los escombros y residuos provocados por el huracán que ha arrasado las Bahamas, evaluar los daños en viviendas y edificios, y apoyar la Estrategia Nacional de Recuperación son tres áreas clave para lograr ese objetivo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desembolsó este martes 200.000 dólares de su fondo de emergencia como parte de la respuesta al catastrófico impacto que causó el huracán Dorian en las islas Bahamas a inicios de septiembre. 

El organismo de la ONU cuenta en estos momentos con un equipo de expertos en el terreno que colaboran en el diseño de un programa adaptado a las necesidades de recuperación.

Ugo Blanco, asesor principal de este Programa para la recuperación de las Bahamas habló con Noticias ONU desde la capital de las islas, Nassau, sobre los esfuerzos en las dos islas más afectadas por el paso del huracán Dorian: Abaco y Gran Bahama.

“Volamos diariamente a las zonas más afectadas. Son dos islas que están a unos 160 kilómetros de Nassau, a una media hora de avión y han sido totalmente destrozadas. No hay facilidades, no hay edificios donde podamos quedarnos de forma segura y que tengan electricidad y agua. Son temas que estamos empezando a tratar porque pronto la respuesta de emergencia tendrá que moverse de Nassau a las zonas afectadas en el momento que haya unas condiciones mínimas de habitabilidad”.

Blanco nos atendió desde el centro de emergencias donde trabaja codo a codo con otras agencias de las Naciones Unidas, actuando por sectores bajo el liderazgo del Gobierno de las islas Bahamas.

“Ellos han identificado sectores prioritarios y lo que nosotros hacemos, como Naciones Unidas, es sumarnos a esos sectores y hacer una coordinación conjunta de esas secciones. Si ellos, por ejemplo, han identificado telecomunicaciones como un área, los colegas del PMA (Programa Mundial de Alimentos) lo apoyarán. En todos los temas de recuperación temprana, están implicados los Ministerios de Trabajos Públicos, Medio Ambiente y Vivienda, sectores todos a los que el PNUD brinda su apoyo.

Guardia Costera de EE.UU. Distrito 7
Devastación causada por el huracán Dorian en Treasure Cay, Bahamas. La Guardia Costera Estadounidense apoya a la Agencia Nacional de Manejo de Emergencias de las Bahamas y a las fuerza de Defensa de las Bahamas.

¿Quedan muchos puntos por acceder?  

“Bahamas tiene cientos de islas y algunas de ellas muy pequeñas y con poca población. Estamos pendientes de recibir información de algunos de los cayos, pero hay muchos vuelos, hay helicópteros, hay personal militar de cuatro o cinco países. Hay una gran operación humanitaria desplegada ahora mismo tratando de identificar cada una de esas pequeñas comunidades que han podido ser afectadas”.

Al inicio de la crisis la Organización Internacional para las Migraciones calculó durante los primeros días que hay unas 30.000 personas directamente afectadas y 13.000 viviendas destruidas. ¿Se manejan actualmente estas cifras?

“Lo que estamos tratando de definir con más precisión es la población en necesidad. La población que necesita ayuda y apoyo y eso es un número que todavía está oscilando, porque no es fácil en situaciones post emergencia, y luego hay población que es más difícil de monitorear. Estamos manejando unos números entre 5000, 6000 y 7000 personas aproximadamente”. 

El apoyo del PNUD se centra en estos momentos en tres vías: la gestión de escombros y residuos, las evaluaciones de daños en viviendas y edificios, y el apoyo a la Estrategia Nacional de Recuperación.

“Lo que proponemos desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo es que las operaciones humanitarias de emergencia tengan en cuenta el medio y largo plazo. Es decir que cualquier operación que se haga ahora se piense en el futuro. Por ejemplo, si gestionas restos o escombros que lo hagas de una forma que no tenga un impacto negativo ambiental en el futuro. Si empiezas a reconstruir casas rápidamente que esa reconstrucción se haga siguiendo un principio de construcción más fuerte de forma que en el próximo huracán esas casas no se vuelvan a destruir…

Servicio de Guardacostas del Sureste de los EE.UU.
La base aérea de la Guardia Costera de los Estados Unidos en Clearwater, Florida, respondiendo a la devastación causada por el huracán Dorian en las Bahamas. (2 de septiembre de 2019)

¿Cuáles han sido los puntos a los que el Gobierno dio mayor prioridad?

“Lo que ha priorizado el Gobierno es salvar vidas. Tratar que el impacto humano sea lo más limitado posible, apoyando de una forma muy activa la evacuación de personas afectadas, y tratando de minimizar los riesgos de la población que se ha quedado en las islas devastadas por el huracán con suministros de servicios básicos de agua, de comida, de alojamiento… Ahora, ya están pensando en la etapa del medio y largo plazo. No se puede comenzar a reparar el daño si todo está cubierto de desechos o escombros. La limpieza no es solo una cuestión sanitaria para evitar epidemias, es el primer paso para la reconstrucción y es por eso por lo que, desde el Gobierno, la remoción de escombros y la gestión de desechos están identificados como un sector clave”.

¿Hay algún plazo para finalizar esta remoción de escombros?

“Estamos trabajando con los colegas del Ministerio de Medio Ambiente en la planificación. Lo primero que hay que hacer es cuantificar. Tras la posible destrucción de 13.000 casas ¿de cuántos escombros estamos hablando?, ¿qué tipo de escombros?, ¿hay materiales de riesgo?, ¿se va a reciclar?, ¿se va a reutilizar?, ¿se van a almacenar esos escombros?

Hay todo un trabajo previo que requiere una planificación de tal forma que se tenga en cuenta el impacto medioambiental. En muchos países hemos aprendido lecciones de cosas que no se pueden hacer y estamos tratando de que eso se tenga en cuenta en la elaboración de la estrategia de gestión de los escombros y manejo de los desechos después de los huracanes. Eso llevará un tiempo de muchos meses, incluso años".

NASA
El huracán Dorian visto desde la Estación Espacial Internacional el 2 de septiembre de 2019.

Desde el paso de los huracanes María e Irma el año 2017, el citado Programa de las Naciones Unidas ha movilizado más de 25 millones de dólares en las intervenciones de recuperación en las naciones afectadas por huracanes en el Caribe Oriental. Blanco, que coordinaba la respuesta a ambos huracanes, extrajo una serie de enseñanzas que pretende aplicar ahora en las Bahamas.

“De ahí, obviamente, lo que tratamos es de extraer las lecciones aprendidas: lo que ha funcionado, lo que no ha funcionado de las operaciones, y tratar de poner la asistencia técnica al servicio de los gobiernos para intentar hacer las cosas mejor, más rápidas, más eficientemente y que tengan un impacto más rápido en la población afectada”.

Blanco añadió que la estructura sociodemográfica de las Bahamas es muy especial con una clase media alta y con medios que les permitieron salir de las islas, pero “existen grupos de población mucho más vulnerables que lo han perdido todo, sus casas están completamente destrozadas, no tienen medios de vida y es ahí donde creo que las Naciones Unidas y el PNUD pueden focalizar sus esfuerzos para que la gente más vulnerable pueda recuperar sus vidas lo antes posible”.

 

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