7 Septiembre 2018

La líder indígena y premio Nobel de la Paz defiende el trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala y advierte que no renovar su mandato “desafía la institucionalidad democrática y la autoridad moral y política de las Naciones Unidas”.

Rigoberta Menchú se encontraba en la ONU para hablar de construcción de la paz, pero su visita ocurrió en un momento en el que su país, Guatemala, ocupaba titulares por otro motivo. El presidente guatemalteco, Jimmy Morales, prohibió la entrada al país del jefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), el abogado colombiano Iván Velásquez, por considerar que es un peligro para la seguridad nacional.

En su discurso ante la Asamblea General, Menchú vinculó la paz con la voluntad política y aseguró que la decisión de no renovar el mandato de la CICIG “desafían la institucionalidad democrática y la autoridad moral y política de las Naciones Unidas”.

En una entrevista con Noticias ONU, Menchú fue tajante. “No le corresponde al presidente Jimmy Morales determinar si se reanuda o no el mandato de la CICIG”, dijo, ya que en Guatemala hay elecciones en junio de 2019 y el mandato de la Comisión no termina hasta septiembre de ese año. “Además, no depende de la voluntad de un presidente, tendría que revocar algunas de las normas que dictó la Corte de Constitucionalidad”.

La premio Nobel de la Paz es muy crítica con las autoridades de su país. “No me extrañaría que el pacto de corruptos se una en este momento”, aseguró ante la Asamblea General.

Menchú se reunió con el Secretario General de la ONU y aprovechó para transmitirle su inquietud.  “Expresé al Secretario General el seguimiento de alto nivel que merece Guatemala en este momento. Esto es muy malo para la seguridad hemisférica. Las Naciones Unidas tienen que tomar medidas de acompañamiento y respuesta al clamor popular”, dijo.

En un comunicado, António Guterres dijo tener “serias dudas” sobre la decisión del Gobierno guatemalteco que considera “incompatible con el Acuerdo de establecimiento de la CICIG”. Guterres "ha pedido" a Velásquez que continúe con su trabajo desde "fuera de Guatemala" hasta que haya "una mayor claridad" en torno a lo sucedido.

Guterres me dijo que conoce el clamor del pueblo de Guatemala y que le interesa escuchar las voces

Menchú salió satisfecha de su reunión en la planta 38 de Naciones Unidas. “El Secretario General siempre ha dicho que respalda a la CICIG y que Guatemala no pasa desapercibida en la ONU y ante los organismos de derechos humanos”, explicó. “Guterres me dijo que conoce el clamor del pueblo de Guatemala y que le interesa escuchar las voces. Esto para mí es un mensaje muy importante”. 

ONU / Evan Scheneider

Los defensores de derechos humanos, en peligro

La guatemalteca se mantiene en constante contacto con otros defensores de los derechos humanos en su país. “Han pedido que el Consejo de Seguridad tome cartas en el asunto. Debe haber una reunión especial porque esto es un modelo de retroceso. Hay mucho en juego, no solo para los guatemaltecos”, explica.

Considera que si la CICIG deja de operar se pondrá en riesgo a las personas que han “apostado por la lucha contra la impunidad, la corrupción y las mafias corporativas”. Cree que el debate sobre la comisión en Guatemala ha llegado a este nivel porque han “tocado los poderes que nunca se tocaron”.  También, según ella, correrían peligro los jueces, magistrados, investigadores y policías que han colaborado en las investigaciones.

Debe haber una reunión especial del Consejo de Seguridad porque esto es un modelo de retroceso

Además, Menchú alerta de que la desaparición de la CICIG sentaría un precedente muy peligroso. “Está en juego un modelo de justicia que Naciones Unidas creó con la CICIG y al que muchos países mundo le tiene miedo”, dice. “Por eso exhorté al Secretario General a que no nos deje solos. Esto afecta a la seguridad hemisférica. No es Guatemala, son todos los violadores de derechos humanos”.“Se ponen en riesgo las voces de la gente que no está organizada, pero que han reclamado que cambie Guatemala, que es especialmente la juventud. En Guatemala, nuestra juventud no ha estado en silencio, ha estado muy activa”, explica.

Décadas de lucha

Rigoberta Menchú, indígena maya quiché, ha sido protagonista de las luchas reivindicativas de los pueblos indígenas y campesinos de Guatemala, lo que le valió la persecución política y el exilio.

“En el intento de sofocar la rebelión, las dictaduras cometieron las más grandes atrocidades. Se arrasaron aldeas, se asesinaron decenas de miles de campesinos, principalmente indígenas, centenas de sindicalistas y estudiantes, numerosos periodistas por dar a conocer la información, connotados intelectuales y políticos, religiosos y religiosas”, escribió en su discurso al recoger el premio Nobel. ​

Varios miembros de su familia, incluidos sus padres, fueron torturados y asesinados.

Menchú inició una campaña pacífica de denuncia de la sistemática violación de los derechos humanos. En 1992, recibió el premio Nobel de la Paz.

Está acostumbrada a los vaivenes políticos en su país. “Guatemala no solo tiene volcanes que eructan día y noche, sino también tornados. Y el modelo de las turbulencias naturales es el de las turbulencias políticas, económicas y sociales en el país”, dice.   “Veremos que otras turbulencias hay que vivir para seguir defendiendo la dignidad y el derecho a las libertades de los guatemaltecos y sobre todo los derechos de los pueblos indígenas y sus dirigentes.

Menchú asegura que hoy siguen siendo “muy peligroso” ser defensor de los derechos humanos en Guatemala. “Continúan las prácticas de las dictaduras del pasado, de represión y militarización, criminalización de defensoras y defensores de Derechos Humanos y asesinato de líderes sociales", denunció ante la Asamblea General.

 

Continúan las prácticas de las dictaduras del pasado, de represión y militarización

Después de 30 años de trabajo, dice sacar la fuerza de “la lucha compartida”, que hoy es más visible gracias a las redes sociales. “Hoy una noticia que ponemos en redes circula en el mundo entero”.

Pese a los problemas, mantiene el optimismo y se muestra convencida de que Guatemala ya no es el país que se desangró en una guerra civil de más de 30 años. “No será lo mismo porque hay muchos jóvenes que han ido a la Plaza de Constitución van a seguir su lucha”, asegura. “Hemos sido exitosos y si nos preocupan los retrocesos es porque sabemos lo que hemos avanzado en estos últimos años”. “Esta es nuestra fuerza y nuestra convicción”, concluye.

Entrevista: Beatriz Barral